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Expediente22524Vigente
Proyecto

El proyecto del río Sarapiquí ya es la Ley 10152

El proyecto que creaba una salvaguarda de 25 años en el río Sarapiquí y una comisión con presupuesto ya es la Ley 10152, vigente desde 2022.

Título oficial LEY PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA CUENCA DEL RÍO SARAPIQUÍ Y LA PROTECCIÓN DE SU CAUCE PRINCIPAL

Atención: La ley crea una comisión con acceso al 1% de lo recaudado por los cánones de la Ley N° 276 y permite financiamiento privado, así que conviene vigilar cómo se usa ese dinero.

A quién le toca

  • Quienes viven en la cuenca del río Sarapiquí, en Heredia y Alajuela
  • Quienes navegan el río Sarapiquí para llegar a servicios básicos
  • Los habitantes de Arbolitos, Los Ángeles, La Ceiba, Fátima, San Antonio, Trinidad, Boca del Toro y Media Vuelta

A quién beneficia

  • El cauce principal del río Sarapiquí queda con salvaguarda ambiental por 25 años prorrogables
  • No se podrán desarrollar nuevos proyectos hidroeléctricos durante la salvaguarda
  • No se otorgarán nuevas concesiones de extracción de materiales mineros durante la salvaguarda
  • La cuenca tendrá una comisión que coordine su manejo integral

Qué cambia

  • La Dirección de Aguas del Minae debe trasladar el 1% de lo recaudado por los cánones de la Ley N° 276 a Codesosa
  • Codesosa debe rendir y publicar un informe trimestral de resultados
  • Las liquidaciones de Codesosa deben entregarse a la Contraloría General y a la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria
  • La comisión sesiona cuatro veces al año

La explicación completa

El expediente 22524 ya no está en trámite: se convirtió en la Ley 10152, vigente desde el 31 de marzo de 2022 1. Lo que sigue es lo que ese proyecto propuso y cómo quedó en la ley que resultó.

Qué propone

El proyecto declaraba una salvaguarda ambiental en todo el cauce principal del río Sarapiquí, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río San Juan, por 25 años prorrogables 1.

Durante esos 25 años no se podrían desarrollar nuevos proyectos hidroeléctricos ni otorgar nuevas concesiones de extracción de materiales mineros 1.

También creaba la Comisión del Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Sarapiquí, llamada Codesosa 1. Su trabajo sería coordinar las acciones públicas para el manejo integral de los recursos naturales, económicos y culturales de la cuenca.

La comisión tendría que elaborar y aprobar el Plan Integral de Manejo y Ordenamiento Territorial-Ambiental de la Cuenca del Río Sarapiquí 1.

La comisión estaría formada por el ministro o ministra de Ambiente y Energía, el de Agricultura y Ganadería, la Presidencia Ejecutiva del Instituto Costarricense de Turismo, el ministro o ministra de Salud Pública y el alcalde o alcaldesa de la Municipalidad de Sarapiquí, entre otros 1.

También tendría un representante de la Cámara de Turismo Sostenible de Sarapiquí (Catusa), dos de organizaciones no gubernamentales, uno de las asociaciones de desarrollo integral de Sarapiquí, uno de la Asociación Protectora de la Cuenca del Río Sarapiquí (Aprocsara) y uno de la Comisión de Salvaguarda de la Cuenca del Río Sarapiquí 1.

La comisión nombraría un coordinador y un subcoordinador por dos años y sesionaría cuatro veces al año 1.

Sobre el dinero, la Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía debería trasladar cada año el equivalente al uno por ciento (1%) de lo recaudado por los cánones de la Ley N° 276 1.

La comisión también podría recibir financiamiento de instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales y empresas privadas acreditadas y reguladas por el Estado 1.

Cada trimestre, Codesosa tendría que rendir y publicar un informe de resultados, y entregar las liquidaciones a la Contraloría General de la República y a la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria 1.

En qué va el trámite

El proyecto ya es ley. La Ley 10152 está vigente desde el 31 de marzo de 2022 1.

El expediente 22524 se presentó el 27 de mayo de 2021 y se publicó en La Gaceta el 10 de junio de 2021 2. Pasó por la Comisión Especial 20934, que lo dictaminó el 27 de octubre de 2021.

El plazo cuatrienal del expediente vencía el 27 de mayo de 2025 2, pero ese plazo ya no aplica porque el proyecto se convirtió en ley.

Lo que se dijo en la Asamblea

En la Comisión Especial de la Provincia de Heredia, del 25 de enero de 2022, se conoció el expediente 22524 00:05:43. La sesión se dedicó a votar mociones de dispensa de lectura y de revisión de votación sobre ese expediente 00:06:01.

La moción de dispensa de lectura se aprobó con cinco votos a favor y cero en contra 00:06:47.

La moción de fondo 137-1 se rechazó con cinco votos en contra y cero a favor 00:07:20.

Una moción de revisión de esa votación también se rechazó con cinco votos en contra y cero a favor 00:08:03.

La sesión terminó a las 12 horas con 42 minutos 00:08:16.

En las otras dos sesiones del Plenario revisadas no se discute el fondo de este proyecto: la sesión del 10 de agosto de 2023 trata otros expedientes 00:44:15, y la del 12 de agosto de 2021 también 00:19:51.

Frente a la Constitución

El Censo no encontró un choque directo entre el texto del proyecto y los artículos de la Constitución incluidos en el dossier.

El artículo 89 de la Constitución dice que entre los fines de la República están "proteger las bellezas naturales, conservar y desarrollar el patrimonio histórico y artístico de la Nación" Constitución, art. 89. La salvaguarda del cauce y la protección de la cuenca van en esa línea 1.

El artículo 50 reconoce el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y el derecho humano de acceso al agua potable Constitución, art. 50. La salvaguarda busca mantener el río "en las mejores condiciones ecológicas" 1, lo que calza con ese artículo.

El artículo 170 dice que las corporaciones municipales son autónomas Constitución, art. 170. La comisión incluye al alcalde o alcaldesa de Sarapiquí 1, pero no le quita facultades al municipio, así que no se ve un choque.

El artículo 124 exige dos debates en días distintos, la aprobación de la Asamblea, la sanción del Poder Ejecutivo y la publicación en La Gaceta para que un proyecto sea ley Constitución, art. 124. La Ley 10152 ya está vigente 1, lo que indica que cumplió ese trámite.

Qué puede hacer usted

La ley ya está vigente, así que las herramientas para cambiar el texto ya no aplican. Lo que queda es vigilar cómo se ejecuta.

Puede pedir información sobre el estado de la ley y las actas de la comisión en la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa, que brinda información sobre la tramitación de proyectos y la legislación aprobada guía, p. 27.

Puede presentar una denuncia ante la Contraloría General de la República si sospecha un manejo irregular de los recursos públicos de Codesosa, por teléfono al 2501-8000 o al 2501-8025, o por el portal de denuncia electrónica guía, p. 68.

Puede pedir una audiencia pública ante la autoridad que tome decisiones administrativas sobre la cuenca, para que escuche su opinión, aunque esa opinión solo tiene carácter consultivo guía, p. 63.

Puede inscribirse como inspector ambiental ad honorem ante el Ministerio de Ambiente y Energía para ayudar a aplicar la legislación ambiental guía, p. 63.

Lo que no sabemos

El dossier no dice cuándo entró en vigencia exactamente la Ley 10152 ni cuándo se publicó en La Gaceta.

El dossier no dice si Codesosa ya se instaló ni quiénes la integran hoy.

El dossier no dice cuánto dinero ha recibido Codesosa desde 2022.

El dossier no incluye el texto completo del proyecto original, solo la primera parte recortada.

El dossier no dice si la salvaguarda de 25 años ya se prorrogó.

Lo que se dijo, minuto a minuto

  • 00:05:43

    "entramos ahora sí al expediente 22 mil 524 ley para el desarrollo sostenible de la cuenca del río sarapiquí la protección de su cauce principal"

    Comisión Especial Provincia de Heredia, martes 25 enero 2022

  • 00:06:47

    "cinco diputados presentes cinco a favor cero en contra la moción ha sido aprobada"

    Comisión Especial Provincia de Heredia, martes 25 enero 2022

  • 00:07:20

    "cinco diputados presentes cinco en contra cero a favor la moción ha sido rechazada"

    Comisión Especial Provincia de Heredia, martes 25 enero 2022

  • 00:08:03

    "cinco diputados presentes cinco en contra cero a favor la moción ha sido rechazada"

    Comisión Especial Provincia de Heredia, martes 25 enero 2022

Las citas vienen de los subtítulos de YouTube de la Asamblea. Cada hora abre el video en ese segundo.

Fuentes

  1. Ley 10152: Ley para el desarrollo sostenible de la cuenca del río Sarapiquí y la protección de su cauce principal (Vigente) SINALEVI, Procuraduría General de la República, 31/03/2022
  2. Expediente 22524: LEY PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA CUENCA DEL RÍO SARAPIQUÍ Y LA PROTECCIÓN DE SU CAUCE PRINCIPAL Asamblea Legislativa, Sistema de Información Legislativa, 2021-06-10
  3. Comisión Especial Provincia de Heredia, martes 25 enero 2022 Asamblea Legislativa Costa Rica, 2022-01-25
  4. Plenario Legislativo, sesión ordinaria #34, martes 10 de agosto 2021 Asamblea Legislativa Costa Rica, 2021-08-10
  5. Sesión ordinaria del Plenario Legislativo #35, jueves 12 de agosto 2021 Asamblea Legislativa Costa Rica, 2021-08-13
  6. Constitución Política (texto vigente) SINALEVI, PGR, 2026-11-02
  7. Herramientas de participación ciudadana en Costa Rica CONAMAJ, 2025, 2025

Investigado y verificado automáticamente el 2026-11-08. Cada cita textual se comprobó contra su fuente antes de publicar.

Texto oficial completo

Así lo publica la Asamblea Legislativa. Compárelo con el resumen de arriba: si algo no calza, créale al texto oficial.

Leer el texto completo

ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA

PROYECTO DE LEY

LEY PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA CUENCA DEL RÍO SARAPIQUÍ Y LA PROTECCIÓN SU CAUCE PRINCIPAL

JONATHAN PRENDAS RODRÍGUEZ Y VARIOS SEÑORES DIPUTADOS Y SEÑORAS DIPUTADAS

EXPEDIENTE N° 22.524

DEPARTAMENTO DE SERVICIOS PARLAMENTARIOS UNIDAD DE PROYECTOS, EXPEDIENTES Y LEYES

NOTA: A solicitud de las partes interesadas, este Departamento no realizó la revisión de errores formales, materiales e idiomáticos que pueda tener este proyecto de ley PROYECTO DE LEY

LEY PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA CUENCA DEL RÍO SARAPIQUÍ Y LA PROTECCIÓN SU CAUCE PRINCIPAL

Expediente N° 22.524

ASAMBLEA LEGISLATIVA:

La Constitución Política de la República de Costa Rica establece en el artículo 89 que “entre los fines de la República están: proteger las bellezas naturales, conservar y desarrollar el patrimonio histórico y artístico de la Nación”.

El patrimonio natural y cultural es un recurso material y espiritual, que provee una narración del desarrollo histórico de los pueblos y conserva la memoria colectiva de cada cultura, por lo cual resulta irremplazable.

La Unesco ha establecido, a través del Programa sobre el Hombre y la Biósfera como indisociable el vínculo naturaleza y cultura, tanto los sitios históricos y lo intangible como la biodiversidad e indica que, son elementos para tomar en consideración cuando se refiere al patrimonio de un pueblo.

El ligamen es determinante desde el momento en que ambas expresan el desarrollo histórico y son la esencia de la diversidad e identidad nacional, regional y autóctona y son parte constituyente de la vida moderna. La cultura y la naturaleza son elementos inseparables del desarrollo sostenible.

En ese sentido, es necesario recalcar que el desarrollo sostenible responsable respeta y valora el potencial del recurso local; además, refuerza la necesidad original de la conservación de los recursos naturales, presentes en las sociedades contemporáneas, asunto que llega a tener un enorme valor ético y moral. Ello es reiterado en múltiples ocasiones por las Naciones Unidas y expresado claramente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Dentro de ese contexto, la cuenca del río Sarapiquí es una zona internacionalmente conocida por su belleza y su biodiversidad, lo cual ha promovido el desarrollo de la actividad ecoturística y científica, que no solo representa a un cantón, sino a todo un país, lo que genera grandes beneficios a la calidad de vida humana, por la innumerable variedad servicios ecosistémicos que brinda y la oportunidad que, para muchos, ya es un estilo de vida.

En la evolución de la humanidad se han utilizado los ríos y otras fuentes de agua dulce como ejes para el desarrollo de nuestras civilizaciones, pero a pesar de todos los servicios que nos han proporcionado hemos contaminado sus cauces y transformado su morfología a través de grandes obras de infraestructura (e.g. diques, canalizaciones, reservorios, tomas de agua, hidroeléctricas).

La sociedad ha cosechado grandes beneficios económicos a partir de las transformaciones de los ríos; sin embargo, esta fragmentación ha producido graves efectos en la biodiversidad acuática y en las funciones y servicios ecosistémicos que los ríos proveen.

Los ríos son ecosistemas dinámicos, complejos e integradores, con múltiples conexiones con otros ecosistemas: longitudinales (conexión río arriba - río abajo), laterales (conexión con la cuenca hidrográfica y vegetación de la ribera) y verticales (conexión con las aguas subterráneas y la precipitación).

El caudal es posiblemente la variable más importante de los ríos, puesto que define su morfología, estructura, diversidad biológica y las tasas de sus procesos ecosistémicos. La diversidad y abundancia de formas de vida en ríos reflejan millones de años de evolución y adaptación a estos ciclos naturales y a las fluctuaciones del caudal.

Las obras de infraestructura que rompen esa conectividad y el régimen de caudal natural de los ríos tienen consecuencias graves para la biodiversidad y el funcionamiento ecológico de estos ríos (A. Encalada, 2010).

Desde hace varios años y a través de grupos ambientalistas del cantón se ha reconocido como aumenta la población y se diversifica el uso del suelo sin la debida planificación de los territorios dentro del paisaje Sarapiqueño, prueba de ello es que a la fecha no se ha aprobado el nuevo plan de ordenamiento territorial. La importancia de este instrumento para el desarrollo queda plasmada cuando FAO (2014) indica que:

La responsabilidad primordial de los gobiernos municipales es promover y sostener un desarrollo local sustentable, entendido como aquel que armoniza crecimiento económico, cuidado ambiental y equidad social. Contar con un marco de planificación y Ordenamiento Territorial es un aspecto básico para lograr tal objetivo.

Resulta evidente que el cambio de uso del suelo sin criterio técnico y el mal aprovechamiento de los recursos hídricos significa, irremediablemente, pérdida de la biodiversidad y de los ambientes naturales, lo que provoca alto riesgo de extinciones locales de especies e interrupción de procesos ecológicos importantes que sostienen la vida en la cuenca. Además, estos cambios de uso de suelo producen afectación a actividades productivas sostenibles que desde hace más de 25 años se desarrollan en el territorio.

Lo anterior, ya que la planificación del territorio tiene como uno de sus objetivos mitigar y prevenir los riesgos naturales y antrópicos; a su vez, busca aminorar los conflictos existentes entre las actividades humanas y su impacto ambiental (FAO, 2014). El desarrollo paralelo y directo de actividades poco compatibles con la conservación del recurso ponen en peligro la biodiversidad, belleza escénica y el desarrollo del ecoturismo en la zona.

Figura 1. Uso del suelo para el cantón de Sarapiquí al 2014. Recuperado de: https://www.inder.go.cr/sarapiqui/Caracterizacion-Territorio-Sarapiqui.pdf

Por lo anterior, se hace urgente una ley clara para la protección de nuestro recurso, en la que se establezca como prioridad la conservación de la biodiversidad, la disponibilidad del recurso agua para las futuras generaciones y el uso comunal de los materiales de la cuenca. El presente el proyecto de ley es un instrumento para la planificación y el desarrollo territorial de la cuenca del río Sarapiquí, que nos permite recuperar el valor de las prácticas históricas de las comunidades de este cantón, proteger nuestro recurso hídrico y nuestra biodiversidad, así como garantizar el desarrollo del turismo sostenible.

Descripción de la cuenca del río Sarapiquí

Ubicación

La cuenca del río Sarapiquí se encuentra ubicada en la Vertiente Norte de nuestro país, con un área de drenaje de 1.714,24 km2, lo que corresponde a un 3,35% de la superficie nacional.

La delimitación de la cuenca se ubica entre las coordenadas planas 234.778 - 300.208 de latitud norte y 498.175 – 545.605 de longitud oeste.

La cuenca del río Sarapiquí es la duodécima más grande del país, nace en el volcán Poás y desemboca en el río San Juan (Nicaragua). Es de gran importancia ecológica, histórica y económica para el desarrollo turístico y agropecuario.

Aspectos biofísicos

Esta cuenca es drenada por el río Sarapiquí y recibe a los ríos San Fernando, Volcán, Poza Azul, San Ramón, Tirimbina, Bijagual, Peje (y su afluente Mojón), Puerto Viejo (y sus tributarios Guácimo, Montero, Sardinal y San Rafael).

También el río Sucio, al que se le unen los ríos San José y General, así como los ríos Sardinal y Toro (con su afluente Cuarto). Otro río que irriga la zona es Las Marías. En la cuenca se localizan los lagos Poás, Congo y Hule.

Esta cuenca comprende integralmente el territorio en tres niveles perfectamente diferenciables (cuenca alta, cuenca media y cuenca baja), territorios que tienen ya diferentes niveles de protección ambiental y que se ubican en varios cantones de las provincias de Heredia y Alajuela.

La cuenca alta está ubicada desde la naciente del río Sarapiquí a 2.500 metros sobre el nivel del mar, hasta los 1.000 metros. Limita al sur con el volcán Barva, al este con el cerro Cacho Negro, y al oeste con el volcán Poás.

La cuenca media comprende el territorio que limita al este con la confluencia de los ríos General y Sucio, y al oeste, con el cerro Congo, aproximadamente entre los 1.000 y 500 metros sobre el nivel del mar.

En la cuenca baja se ubica el territorio que limita al este con las llanuras del Tortuguero, al oeste con las llanuras de San Carlos y con el río San Juan al norte, río sobre el cual desemboca. El territorio de la cuenca del Sarapiquí, ubicado propiamente dentro del cantón de Sarapiquí, comprende el territorio que al oeste se extiende hasta el propio límite cantonal superior, ubicado a 10 grados, 37 minutos y 19 segundos de latitud norte y a 84 grados, 9 minutos, 48 segundos de longitud oeste, ubicado en la hoja cartográfica Chaparrón, escala 1:50.000.

Por el sur el límite está definido por la frontera cantonal inferior izquierda, latitud norte 10 grados, 17 minutos y 58 segundos y longitud oeste de 84 grados, 9 minutos y 48 segundos, ubicado en la hoja cartográfica Poás, escala 1:50.000; este límite sur continúa por el cerro Cacho Negro en latitud norte 10 grados, 11 minutos y 40 segundos, así mismo constituye el extremo más al sur de la cuenca (naciente del río Sarapiquí), dentro del cantón y longitud oeste de 84 grados, 2 minutos y 40 segundos, ubicado en la hoja cartográfica Poás, escala 1:50.000.

Por el este limita con el río Chirripó, el cual constituye el extremo más al este de la cuenca dentro del cantón, sus coordenadas geográficas son: latitud norte 10 grados, 17 minutos, 4 segundos y, longitud oeste 89 grados, 51 minutos y 2 segundos, se localiza en la hoja cartográfica Guápiles escala 1:50.000.

El límite norte corresponde a la desembocadura del río Sarapiquí sobre el río San Juan, que, a su vez, determina el extremo más al norte de la cuenca, sus coordenadas geográficas en este extremo son: latitud norte 10 grados, 42 minutos y 56 segundos y longitud oeste 89 grados, 56 minutos y 22 segundos, ubicado en la hoja cartográfica Trinidad, escala 1: 50.000.

Figura 2. Mapa de la cuenca del río Sarapiquí, 2020. Elaborado por Fundecor.

La cuenca contiene ocho zonas de vida, su clima es tropical lluvioso en general. En la parte baja y media de la cuenca predomina el bosque muy húmedo tropical, que contiene en la parte media de la cuenca dos manchones, uno al este y el otro al oeste de bosque muy húmedo premontano transición a basal.

Hacia la parte alta de la cuenca se encuentran tres principales zonas de vida ubicadas horizontalmente en el gradiente altitudinal; estas zonas de vida incluyen de abajo hacia arriba bosque muy húmedo tropical transición premontano, bosque pluvial premontano y bosque montano, en esta última se localizan pequeñas áreas de bosque muy húmedo montano, bosque pluvial montano y bosque pluvial montano transición a montano bajo.

En la mayor parte de la cuenca baja la clasificación es del tipo bosque muy húmedo tropical con algunas partes de bosque muy húmedo premontano transición a basal.

Los caudales de navegación del río Sarapiquí son de innegable importancia ya que permiten el transporte de las de comunidades del río abajo como: Arbolitos, Los Ángeles, La Ceiba, Fátima, San Antonio, Trinidad, Boca del Toro y Media Vuelta, cuyos habitantes dependen gran parte del año de este transporte para acceder a servicios básicos y la comercialización de sus productos.

Hoy esta vía fluvial conecta con San Juan del Sur, San Juan del Norte, Nicaragua, Tortuguero y Limón en el país, lo que permite la actividad ecoturística que provee recursos económicos a las familias de este cantón.

Alrededor de la capacidad de navegación del río Sarapiquí se teje una alta dinamicidad económica que aún no ha sido totalmente valorada y que tiene un brillante futuro, si se le llega a desarrollar en todo su potencial y no se aminora hoy su capacidad de navegación. (Exp. 14.498, proyecto de ley).

Importancia biológica

Este importante recurso hídrico forma parte de una cuenca rica en biodiversidad, una de las de mayor importancia para Costa Rica en cuanto al aprovechamiento del recurso hídrico utilizado ampliamente para la generación de energía eléctrica, la pesca, las vías de navegación y/o actividades turísticas.

Esto refleja datos de:

  • Alrededor de 4000 especies de plantas

  • Más del 50% de las aves de CR

  • Más de 125 especies de mamíferos

  • Posee el 30% de peces de agua dulce del país

Solo en un área de 1600 hectáreas, como lo es el prestigioso centro de investigación científica de la Organización para Estudios Tropicales, La Selva, ubicada en Puerto Viejo de Sarapiquí, se registran datos de 2077 especies de plantas vasculares, insectos, micro lepidóptera 3000 especies, 45 especies de peces, 48 especies de anfibios, 87 especies de reptiles, aves 469 y mamíferos 125 (72 murciélagos).

Recordemos que el cambio climático, la falta de protección de nuestros recursos y la contaminación, entre otros, deja al río Sarapiquí como uno de los pocos que sus aguas no están contaminadas o que sus cauces se han secado y que aún permiten la relación humano naturaleza para el beneficio de ambos.

Áreas protegidas

Este complejo ecosistema cuenta con zonas protegidas como parques nacionales, reservas biológicas privadas, reservas biológicas estatales, refugio de vida silvestre, zonas de reserva forestal y zonas de producción humana, en donde existe un altísimo contenido de biodiversidad.

Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Costa Rica-Nicaragua

Comprende toda la franja fronteriza desde el río Las Haciendas en Upala hasta el río Sarapiquí, en una faja con un ancho de 2 kilómetros, entre los cantones de Upala, Los Chiles, San Carlos y el distrito dos de la Virgen del cantón de Sarapiquí. Su extensión es de 38.954 hectáreas. Este Refugio de Vida Silvestre se creó mediante el Decreto Ejecutivo 22962 Mirenem, de 15 de febrero de 1994.

La zona es muy importante puesto que constituye un corredor biológico entre el Área de Conservación Tortuguero, los humedales Tamborcito y Maquenque y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro.

Parque Nacional Volcán Poás

Fue creado mediante Ley 4714, de 25 de enero de 1971. Tiene una extensión de 6.506 ha. El volcán Poás es uno de los volcanes más espectaculares del país y de extraordinaria belleza escénica, su cráter principal está considerado como uno de los más grandes del mundo.

El Poás es un volcán activo de forma subcónica, la cima presenta depresiones limitadas por fallas, conos volcánicos y cráteres que son producto de la actividad reciente. El área total de esta área protegida se encuentra distribuida entre las cuencas de los ríos Grande de Tárcoles y Sarapiquí.

Parque Nacional Braulio Carrillo

Creado mediante Ley 8537-A, de 5 de abril de 1978. Tiene un área de 47.583 hectáreas. El parque contiene varios volcanes apagados, entre ellos: el Cacho Negro y el Barva.

Este Parque es el más extenso dentro de la región central del país. Su ubicación le confiere importancia para la protección de mantos acuíferos. En su interior se localizan la mayoría de las nacientes que irrigan el Valle Central. El área total de esta área protegida se encuentra distribuida entre las cuencas de los ríos Chirripó, Grande de Tárcoles y Sarapiquí.

Parque Nacional Juan Castro Blanco

Fue creado mediante la Ley 7297, de 22 de abril de 1992. Tiene una extensión de 14.258 hectáreas. Esta área silvestre protegida cuenta con recursos hídricos de gran importancia para la zona norte, tanto para el consumo humano, la generación de energía hidroeléctrica como para el consumo industrial.

Existen dentro del parque zonas de bosque primario que requieren protección para la conservación de muchas especies de flora y fauna. La extensión total de esta área silvestre protegida se encuentra distribuida entre las cuencas de los ríos San Carlos y Sarapiquí.

Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Maquenque Aunque no se encuentra dentro de la Cuenca del río Sarapiquí, este refugio forma parte del territorio del cantón y refleja valiosos datos del esfuerzo de conservación de nuestros recursos naturales, así como la iniciativa comunal de los esfuerzos de protección que se realizan en la zona.

El Refugio se localiza en la Zona Norte de Costa Rica, entre las provincias de Alajuela y Heredia. Cuenta con un total de 59.717 hectáreas. Es conocido como la zona de mayor diversidad biológica del Istmo Centroamericano.

Los límites naturales son el río San Juan al norte, el río Sarapiquí al este, el río Toro al sureste, Cerros Jardín al oeste y al sur con el Cerro Chaparrón. Limita con la Selva Biológica al norte, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado y con el Parque Nacional Tortuguero en la costa en la costa caribeña.

El Refugio se localiza dentro de la gran cuenca del río San Juan, la cual drena en el Mar Caribe, el cual, a su vez, sirve de vía fluvial entre ese mar y el lago de Nicaragua. Esta cuenca es una de las más grandes tanto para Nicaragua como para Costa Rica y, a su vez, se subdivide en más cuencas.

El Refugio cuenta con varios humedales: Laguna Canacas, Laguna Maquenque, Laguna Remolino Grande, Laguna Tamborcito, Laguna Copalchí, Lagunas La Marina, Laguna Ceiba.

La fauna presente en el Corredor es típicamente neotropical; constituye una amalgama de grupos animales relativamente reciente en la escala geológica, producto de los intercambios faunísticos ocurridos en los últimos tres millones de años desde los continentes del norte y sur. En la zona se encuentran animales, de forma general:

  • 6,000 - Plantas vasculares (36 en peligro de extinción)

  • 139 - Mamíferos (32 en peligro de extinción)

  • 515 - Aves (64* en peligro de extinción)

  • 135 - Reptiles (35* en peligro de extinción)

  • 80 - Anfibios (45* en peligro de extinción)

  • 6,000 a 7,000 Lepidopteros ("mariposas y polillas")

Un dato importante es que aquí se encuentra la última población de la lapa verde, el manatí, el jaguar y el pez gaspar. Los corredores fluviales principales son de interés biológico, escénico y ecoturístico. La mayoría de estos corredores fluviales llegan al río San Juan por medio de otros ríos más pequeños y, a la vez, este finalmente desemboca en el Mar Caribe.

El Refugio cuenta con 4 vías de acceso, 3 de ellas por medio del "Refugio Chaparrón - Maquenque" y la otra por medio del sector "Las Crucitas". Respecto de la infraestructura y los pueblos que la rodean, se observan pastizales y cultivos utilizados solamente para consumo del propietario y su familia.

Los centros de mayor importancia cuentan con los servicios básicos: Boca Tapada, Pangola, Golfito, Boca de San Carlos, Saíno. La zona cuenta con mucha cantidad de nutrientes y pobres drenajes, los cuales se ven afectados por la cantidad de lluvia que cae en la zona.

En cuanto al tipo de trabajo que se da en la zona, muchos son temporales (pequeños productores que abandonan la zona), también tenemos el caso de los grandes productores que tienen recursos económicos para cubrir la producción y la comercialización del producto. Los principales productos que se cultivan son: piña, ñame y tiquizque, plátano y yuca (por orden de rentabilidad).

En la zona también encontramos fuentes de turismo ecológico, donde los atractivos naturales son los ríos, humedales, lagunas, bosques y la fauna. En el futuro se convertirán en un potencial centro turístico importante, esto servirá para atraer fondos de inversión para la protección del ecosistema y la investigación científica.

Valor histórico – cultural

El río Sarapiquí representa un importante elemento cultural e histórico para los habitantes de esta región y la población que ha construido su identidad cultural alrededor de este río (Cedarena, 2005). Aspectos como la idiosincrasia, históricos y evidencia arqueológica serán expuestos en este capítulo para reafirmar dicha importancia.

La inspiración de importantes historiadores nacionales, como don Luko Hilje que, desde su perspectiva y amplios conocimientos, han narrado innumerables ensayos que reflejan el valor cultural y biológico del río Sarapiquí.

Fueron varias las veces que llegué a aquel rústico muelle. Eran los años en que, a falta de un puente hacia ese sector, era obligatorio tomar la lancha de motor cerca de la plaza de Puerto Viejo, para llegar contracorriente por el río Sarapiquí hasta la confluencia del más bien estrecho río Puerto Viejo y aproximarse a la Estación Biológica La Selva, donde nos esperaban intensas jornadas de campo, al principio como estudiante y ya después como profesor. ¡Cuánto aprendimos de ecología tropical, extenuados y sudorosos entre aquel verdor y exuberancia, en esos vastos predios de la Organización de Estudios Tropicales, otrora propiedad del sabio ecólogo Leslie Holdridge!

Pero esta vez -apenas ayer- llegué ahí mismo, ahora para enrumbarme río abajo por una ruta fluvial que ansiaba conocer. Sí, pues las aguas me llevarían por esa anchurosa cuenca del Sarapiquí hasta el pequeño caserío de La Trinidad, a la vera del majestuoso río San Juan.

¡Qué espectáculo tan soberbio! No imaginaba este río Sarapiquí así de amplio, con unos 50 metros en los puntos más angostos y unos 100 metros en los más anchos, ni tampoco sus aguas poderosas pero serenas, sobre las que a veces se recuestan las ramas de frondosos árboles, como para integrarse aún más a este mágico entorno. Desde la alta copa de alguno de ellos, una manada de monos congos no pasa desapercibida con sus roncos y resonantes aullidos, mientras que sobre los arenales dormitan por separado dos inmensos lagartos. A su vez, estáticas o raudas, varias especies de garzas, martines pescadores o sargentos de intenso rojinegro engalanan el paisaje ribereño. Por el río Sarapiquí, hacia la memoria. (L. Hilje -2012).

Los indígenas Botos y los primeros indicios de desarrollo económico durante la colonización.

Se demostró que los indios Botos habitaban la cuenca del río Sarapiquí desde 3000 a.C., desafortunadamente no quedaron pobladores de este grupo originario, pero si se han encontrado gran cantidad de hallazgos, por lo que se considera entre los primeros lugares de importancia en ruinas a nivel nacional.

Es importante mencionar que los rituales funerarios de este grupo étnico eran realizados cerca de las orillas de los ríos. Por lo que se considerarlos sitios sagrados de nuestros antepasados y nuestro deber ciudadano es cuidarlos, investigar y protegerlos, pues refieren al patrimonio arqueológico del país y a la permanencia de estos antepasados que merecen honra y respeto.

Para ello se propone ahondar desde las comunidades cercanas, las organizaciones interesadas y de la mano de las instancias estatales correspondientes (para este caso el Museo Nacional) desde un marco de prudencia y pertinencia, investigar y resguardar todo ese legado que se encuentra en las orillas del río Sarapiquí.

La zona por la que corre actualmente las aguas del río Sarapiquí, desde el volcán Poás hasta el río San Juan, fueron el hogar de un importante grupo indígena, los Botos. Ellos tenían influencia de los Huetares y Maleku y existieron en las llanuras del río Sarapiquí desde antes del 1600 y hasta 1850, se estima que era una población de más de un millón; sin embargo, fueron casi exterminados por el sistema de esclavitud de las encomiendas. Actualmente no existe este grupo, pero se han encontrado importantes sitios arqueológicos, por ejemplo, en Chilamate cerca del río Sarapiquí se encontró un anfiteatro con capacidad para 600 personas; además, se han encontrado tumbas en sitio arqueológico localizado en las tierras del Sarapiqui’s Ranforest Lodge y lavaderos/artesanía hechos de piedra en diferentes sitios de lo que hoy representa el cantón; además, se ha descubierto un puente de piedra en las llanuras del Gaspar que hace referencia a este grupo étnico.

Importante señalar es que la colonización del territorio no se lleva a cabo desde el Valle Central, sino más bien desde la costa, mediante la mezcla de nativos y españoles, estableciendo asentamientos a las orillas del río San Juan, posteriormente a las orillas del Sarapiquí

Con la llegada de los europeos a partir de los 1850 se establecieron fincas como Hacienda Vieja, el Pedregal y El Muelle, dedicadas a la producción de ron lo cual genera un importante aumento en la población.

Luego el muelle de Sarapiquí se dio como establecimiento para la segunda aduana, ya que esta era la vía principal entre San José y el Caribe, Puerto Viejo empieza a desarrollarse como el centro económico. (Boletín interno Ministerio de Cultura y Juventud -9 setiembre 2019).

La importancia del río Sarapiquí en la Conquista

En la época de la conquista el primer gobernador de Nueva Cartago fue Felipe Gutiérrez, sustituido más tarde por su hermano Diego Gutiérrez. Al asumir el cargo, Diego ingresó desde Granada y el Gran Lago remontando el río San Juan (el Desaguadero) y el río Sarapiquí, recorrió la región norte y atlántica.

Con esa expedición inaugural del gobernador se identificó por vez primera la cuenca hidrológica del río Sarapiquí y la cuenca hidrográfica del río Reventazón o Suerre (Molina Montes de Oca: 2002).

Con Diego Gutiérrez y la exploración de la nueva gubernatura por la región de la cuenca del río Sarapiquí se establece la primera configuración territorial de Costa Rica, dando pie para que, en 1540, se creara la provincia de Cartago, base de lo que después pasó a adquirir el nombre que llevaría hasta el día de hoy (Obregón Quesada: 1979, p.42).

En 1563, la Audiencia de Guatemala nombra como acalde mayor de Nicaragua y Costa Rica al capitán Juan Vázquez de Coronado, fundador de la primera locación de la ciudad de Cartago, en el Valle del Guarco. Lo interesante de su arribo es que lo hizo a través del Gran Lago y el río San Juan, recorriendo el río Sarapiquí, llamándolo “río Pocosol” o “río Joris”, en lengua de los indios Botos o Suerres. El nombre español probablemente se originaba en que las márgenes del ancho río estaban cubiertas por una espesa y alta vegetación que impedía el reflejo solar en las aguas (Molina Montes de Oca: 2002, p. 52). Desde épocas muy tempranas del siglo XVI, el río Sarapiquí formaba parte del complejo fluvial y ruta comercial que unía Granada, el Gran Lago y el río San Juan, todo conectado por el camino real con el Realejo, el puerto más rico e importante de la región, ubicado en el norte de Nicaragua, cerca del Golfo de Fonseca. Tiempo después, los ríos Pocosol y Suerre (Sarapiquí y Reventazón) formaron parte de una ruta comercial que unía los puertos de Caldera en el Pacífico y Matina en el Atlántico.

Después de la muerte de Vázquez de Coronado hasta el siglo XVIII, el desarrollo económico y comercial se concentró en el Valle Central (valles de El Guarco, Aserrí y Barva), la costa pacífica y la península de Nicoya; quedaron prácticamente vírgenes las cuencas hidrográficas del río Sarapiquí y del río Reventazón.

Entre los siglos XVII y XVIII se comenzó a dar un proceso de conexión política y económica con las otras provincias de la Capitanía General de Guatemala, Virreinato de Nueva España y con Panamá, y la actividad comercial valle centralista comenzó a salir del encierro montañoso, para recorrer tres rutas comerciales disponibles:

a) Ruta Camino de Mulas, cubría la ruta oficial Guatemala-Honduras-El Salvador-Nicaragua-Costa Rica-Panamá.

b) Ruta Caldera-Esparza-Cartago-Matina.

c) Ruta San José-río Sarapiquí-río San Juan Gran Lago-Granada-Greytown. Esta última ruta fue la más importante para el desarrollo del Valle Central, principalmente después de la colonización del Valle Central Occidental.

Las rutas comerciales de la época de la Colonia left17081500

Figura 1

Entre 1730 y 1790 se fundaron las ciudades de San José de la Boca del Monte o Villa Nueva, Desamparados, Escazú, Cubujuquí o Heredia, Barva y Alajuela. Se estableció un mercado activo con dos centros estratégicos: Granada y Greytown, esta última es una posesión británica instalada en la desembocadura del río San Juan, en la Mosquitia, costa atlántica de Nicaragua.

Greytown era un verdadero centro internacional consular-aduanal donde llegaba la totalidad de viajeros y mercaderías que ingresaban y salían de Nicaragua y Costa Rica hacia y desde Europa y los principales puertos de las grandes ciudades de los Estados Unidos.

De esa forma se estableció y consolidó la ruta sociocomercial Greytown-Sarapiquí-Valle Central, única vía para las importaciones-exportaciones, así como para que los viajeros nacionales y extranjeros pudieran entrar y salir de Costa Rica.

Debido a las condiciones geográficas del valle intermontano en el que se desarrolló el proceso de conquista y colonización española en Costa Rica, la ruta del Sarapiquí era vital como puerta de comunicación con el mundo exterior.

El principal factor de aislacionismo del colono costarricense fue, sin duda, la no existencia de puertos habilitados para el tráfico de pasajeros y mercaderías, ni caminos que unieran al Valle Central con ambas costas del Pacífico y del Atlántico (el camino a Puntarenas se abrió en 1842 y Limón fue construido entre 1871-1875), en plena época de formación del Estado y la República liberal.

La ruta del Sarapiquí, reconocida tardíamente en el siglo XVIII, aunque ya era utilizada ocasionalmente desde la Conquista, constituyó en el siglo XIX, después del proceso de independencia y durante muchos años, la única vía de comunicación con el gran mundo exterior.

A principios del siglo XIX, el señor Joaquín Mora Fernández (hermano del primer jefe de Estado) demostró a los políticos y comerciantes josefinos la extraordinaria importancia que tenía la habilitación de un camino bien demarcado hacia un próspero desarrollo económico, al establecer un cordón umbilical con el gran mundo globalizado que podía llegar mucho más lejos del mundo subdesarrollado regional al que los tenía conectados el viejo Camino de Mulas.

El 3 de octubre de 1821, la aprobación del camino estuvo avalada por las autoridades de Granada, que ofrecieron colaboración como proyecto conjunto, considerando que sería “una poderosa influencia para la prosperidad recíproca de ambas provincias” (Ídem). Obviamente se refería a Costa Rica y Nicaragua.

El camino del Sarapiquí quedó aprobado, pero no pudo dar inicio, en 1822, como se tenía previsto, debido a la aparición de Oro en los Montes del Aguacate, ya que se centraron todos los esfuerzos, políticos y personales, en el denuncio y explotación minera.

No obstante, el retraso del proyecto aprobado por el Ayuntamiento de San José y la ciudad de Granada tuvo un nuevo empuje, esta vez, gracias al proyecto del ingeniero inglés Richard Trevithick, famoso en la historia de la tecnología mundial por ser el inventor de la adaptación de la máquina de vapor a la primera locomotora ferroviaria de Inglaterra.

El gobierno del jefe de Estado Juan Mora Fernández se interesó sobremanera, decretó premios en dinero y tierras para quienes propusieran la construcción de una ruta formal que conectara San José con el río Sarapiquí, el río San Juan y San Juan del Norte, que fuera transitable con comodidad, seguridad y el menor tiempo posible de recorrido.

Se intentaba convertir un sendero que apenas era una trocha, visible solo en parte del trayecto, en una auténtica vía comercial; con la proyección, de acuerdo con el proyecto de Trivithick, de llegar a ser una vía interoceánica que incluye una conexión con el golfo de Nicoya.

Tras el fallecimiento de Trevithick, se afectó negativamente el avance de la vía comercial del Sarapiquí, aunque los gobiernos nunca abandonaron el proyecto, sacaron a la luz pública una serie de decretos y premios para las iniciativas de exploración y construcción que mejoraran significativamente la ruta.

Sin embargo, los acontecimientos sucedidos entre 1838 y 1842, con la caída del Lic. Aguilar Chacón ante el golpe de Estado del Lic. Braulio Carrillo, y la caída de este a manos del dictador usurpador hondureño general Francisco Morazán, interrumpieron definitivamente los dos proyectos de desarrollo comercial fundamentales: la ruta del Sarapiquí y el camino de Matina. Durante las décadas de 1830-1840 y 1840-1850, la ruta del Sarapiquí cumplió un rol de enorme importancia por ser la vía de acceso por la cual ingresaron muchos europeos y norteamericanos quienes realizaron grandes aportes al joven Estado libre, luego República Liberal y Nación de Costa Rica (Constitución reformada de 1848).

Posteriormente, en 1836 y 1837, una comisión de productores cafetaleros encabezados por el inglés George Stiepel, en la que se hallaban Juan Rafael Mora, Mariano Montealegre, Vicente Aguilar, entre otros, tomaron la ruta del Sarapiquí para embarcarse en Greytown rumbo a Inglaterra.

Llevaban un pequeño cargamento de café enteramente procesado en el país; este fue el sustento para proceder con la firma de sendos contratos de venta directa de café de Costa Rica al mercado inglés, fundando en Londres las casas de comercio Mora y Aguilar, Mora y Montealegre, etc.

La cuenca del río Sarapiquí en la Campaña Nacional de 1856-1857 y la República Liberal hasta el siglo XX

La pretensión de Nicaragua de ejercer una soberanía efectiva sobre su costa atlántica tenía detrás los intereses de la emergente potencia industrial de los Estados Unidos, interesada en construir un canal interoceánico en el río San Juan.

En 1849, el gobierno liberal leonés firmó un tratado secreto con el encargado de negocios estadounidense Elijah Hise, según el cual Nicaragua tendría una condición de protectorado de los Estados Unidos; se concedía la construcción de un canal interoceánico con fortificaciones y almacenes de aduana (Obregón Quesada: 1993, p.101). Obviamente, este proyecto conduciría a la eliminación de la ruta del Sarapiquí, perjudicando gravemente a Costa Rica.

Por esa razón, desde 1850, el gobierno costarricense, como socio comercial de Inglaterra, aprobó un tratado para proteger la ruta del Sarapiquí con rango de derecho internacional, proponiendo una ampliación infraestructural conjunta ejecutada por alguna compañía inglesa (Obregón Quesada: 1993, p.115):

Posteriormente, ambos proyectos se vieron detenidos en 1850. Sin embargo, los Estados Unidos mantuvieron vigentes sus intereses en Nicaragua, disfrazados con la excusa de involucrarse en la interminable y sangrienta guerra civil que asolaba Nicaragua desde la época de la Independencia.

La solicitud de los leoneses a la Casa Blanca para pacificar el país fue incorporada al plan secreto llamado “Federación Caribe”, ideado por el presidente demócrata sureño Franklin Pierce y los también políticos demócratas James Buchanan y Pierre Soulé.

El objetivo era tomar y anexar como estado esclavista a Centroamérica y las islas caribeñas, incluyendo Cuba (Arias:2012). Resultado de la planificación del plan “Federación Caribe”, se gestaron dos planes simultáneos en Nicaragua:

a) Un plan de colonización de familias anglosajonas en la Mosquitia y la ribera del río San Juan, desplazando a los ingleses de Greytown.

b) Un plan militar de pacificación en la costa pacífica, con la misión de tomar el control y el poder político (Arias: 2012).

El plan colonizador, dirigido por un exmilitar llamado Henry Kinney, ocuparía ambas riberas del río San Juan, penetrando ampliamente dentro de las cuencas hidrográficas de los ríos Sarapiquí y San Carlos, necesarias además para desarrollar el proyecto del canal interoceánico.

Este plan le arrebataría a Costa Rica prácticamente toda la región del norte, obligando a retirar la frontera hasta una línea recta entre el golfo de Nicoya y Matina. A mediados de 1855, cuando el plan de colonización estaba a punto de concretarse, Henry Kinney fue capturado por la justicia federal, acusado de haber sido condenado años antes por un crimen cometido en Corpus Christi, Texas. Con su líder en prisión, el plan tuvo que ser desechado.

Ante el fracaso inesperado, los organizadores del plan maestro pusieron en marcha el segundo plan; se dio así la llegada a Nicaragua de William Walker y sus mercenarios, autodenominados “filibusteros”, en junio de 1855 (Arias: 2012).

Juan Rafael Mora conducía el país por la senda de un sostenido desarrollo en todos los campos: económico, social, infraestructural y de salud. Para fines de 1855 y principios de 1856, la presencia totalitaria de William Walker causó alarma, más que justificada, al poner en alto riesgo la estabilidad y soberanía del país.

En febrero de 1856, luego de rechazar la visita de una delegación filibustera enviada por Walker, el presidente Mora comprendió la dimensión regional de la amenaza que dominaba Nicaragua.

Sin pensarlo dos veces, Mora solicita y obtiene la autorización del Congreso para llamar al país a las armas, prepara un grupo seleccionado de cuatro mil soldados al que llamó “Ejército Expedicionario” y entre marzo y abril de 1856 se produjo la primera fase de guerra, denominada “Primera Campaña”, cubriendo las siguientes batallas:

a) Batalla de Santa Rosa (20 de marzo).

b) Batalla del río Sardinal (11 de abril), ocurrida en la confluencia de los ríos Sardinal y Sarapiquí, en el corazón de la cuenca hidrográfica.

c) Batalla de Rivas (11 de abril) y pequeñas escaramuzas en San Juan del Sur y el puerto lacustre de La Virgen, a orillas del Gran Lago.

De haberse perdido la batalla en el río Sardinal-Sarapiquí, los filibusteros habrían tomado la ruta del Sarapiquí y todo el territorio de la cuenca hidrográfica, y enviarían por más tropas que habrían llegado hasta el Valle Central (Arias: 2007).

Con noticias que no podían ser peores, el Estado Mayor del Ejército planifica una segunda fase de guerra (Segunda Campaña: noviembre 1856-mayo 1857) e ingresan por la cuenca hidrográfica del río Sarapiquí y la cuenca del río San Carlos.

Efectivamente, con un alto grado de éxito, el 22 de diciembre de 1856 una columna de soldados al mando del mayor Máximo Blanco se traslada del río Copalchí, afluente del río San Juan, hasta la orilla del río Sarapiquí, acercándose de forma sigilosa al campamento filibustero de La Trinidad y atacando por sorpresa a los desprevenidos enemigos, quienes estaban desayunando.

En el momento de acercarse, un filibustero intentó disparar un cañón en contra de la tropa costarricense, salió de frente el cabo Nicolás Aguilar Murillo, joven de 23 años, atravesó al individuo con su bayoneta montada en la boca del fusil.

Esa acción permitió a sus compañeros arremeter con fuerza y energía, murieron todos los filibusteros, de esta manera, y contando con la entrada en el conflicto de los ejércitos centroamericanos, finalmente se logró vencer el enorme poderío militar de Walker.

En términos de aporte total a la guerra patria, Alajuela y Heredia aportaron 1.097 soldados, correspondiendo todos a pobladores de la cuenca hidrográfica del río Sarapiquí.

Ahora bien, aunque el presidente Mora reclutó un total de 4.000 soldados para conformar el Ejército Expedicionario o de operaciones, de los cuales 3.523 provenían del Valle Central, San José y Cartago aportan un total de 2.426 soldados. Promediando estas cantidades, se concluye que la cuenca del río Sarapiquí aportó el 31% de la totalidad de héroes participantes en esa gesta nacional y centroamericana.

En el mapa de Costa Rica, elaborado en idioma alemán por orden del presidente Juan Rafael Mora, en 1851, se aprecia la vereda o camino del Sarapiquí y se identifica como único punto reconocible el Muelle, que corresponde a Puerto Viejo, cabecera del cantón de Sarapiquí.

Lo anterior por cuanto ese era el sitio en tierra donde llegaban y salían los botes con pasajeros y mercancías que iban o regresaban a Europa o los Estados Unidos, vía Greytown.

left273685 00 Mapa de Costa Rica, 1851 Figura 2

Durante el resto del siglo XIX, en el Valle Central se gestaba una transformación socio-económica, arquitectónica, cultural y educativa, en virtud del impacto estructural causado por el modelo capitalista globalizado cafetalero sobre las ciudades cabeceras de provincia y cantones cercanos.

Mientras tanto, se promovía una apertura de la frontera agrícola y poblacional en regiones como Los Santos, el Valle de El General y la cuenca del río San Carlos, la cuenca del río Sarapiquí, delimitada por la ruta del Sarapiquí que fue creciendo lentamente a lo largo del siglo XX, con poblaciones como Grecia, Alfaro Ruiz, Valverde Vega y Sarapiquí. (R. Arias – 2020.).

Indiscutiblemente, el río Sarapiquí jugó un papel fundamental en la construcción de las sociedades actuales con un profundo valor histórico en tanto se fundaron pueblos mediante la relación con este río.

Adicionalmente, se desarrollaron hechos significativos en el establecimiento de la zona como lo fueron las Batallas de Sardinal y La Trinidad, al mando de nuestro héroe nacional, expresidente de Costa Rica, don Juan Rafael Mora Porras, donde se detuvo el ingreso de refuerzos y provisiones para fortalecer el avance del ejercito invasores y esclavista de William Walker.

Por ello y gracias al trabajo que la Municipalidad de Sarapiquí, el Ministerio de Educación Pública y la Cámara de Turismo de Sarapiquí han logrado desarrollar, desde hace más de una década, la celebración durante el 10 de abril del “Día de la Sarapiqueñeidad”, un día para recordar a nuestros héroes en batalla, a fin de fortalecer las raíces identitarias de un pueblo identificado con una gesta histórica tan importante para la soberanía nacional, pero desconocida para muchos.

Valor arqueológico

La historia cultural vinculada a la cuenca del río Sarapiquí posee un origen muy antiguo desde 10.000 años antes de Cristo se empieza a documentar la presencia de ocupaciones humanas.

La arqueología de esta amplia región ha permitido reconstruir generalidades de los rasgos y características socioculturales de estos primeros habitantes y muestra la diversidad histórica que poseen, según datos del Museo Nacional de Costa Rica se han registrado un total de 171 asentamientos.

Distribución de asentamientos precolombinos y de contacto en la cuenca y subcuenca del río Sarapiquí

CANTÓN ASENTAMIENTOS REGISTRADOS A LA FECHA

San Carlos 38

Sarapiquí 83

Alajuela 27

San José 2

Moravia 1

Río Cuarto 13

Valverde Vega 1

Pococí 6

TOTAL 171

Fuente: Museo Nacional de Costa Rica. Octubre, 2020

En palabras del arqueólogo Francisco Corrales, funcionario del Museo Nacional:

La evidencia arqueológica de la cuenca del río Sarapiquí refleja una larga ocupación de ese territorio. Desde casi 10 mil años antes de Cristo hasta la llegada de los europeos diferentes grupos humanos se asentaron y aprovecharon la tierra y sus recursos, desde las montañas hasta la costa. Se ha producido información de los diferentes períodos de ocupación a partir de los numerosos sitios arqueológicos registrados por medio de las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento y que apenas reflejan una fracción de todo el legado ancestral.

Asimismo, están presentes la variedad de sitios arqueológicos que comúnmente se encuentran en el actual territorio costarricense. Dentro de estos hay desde pequeñas aldeas con solo evidencia de restos cerámicos y de instrumentos de piedra hasta grandes centros políticos y ceremoniales que dominaron territorios extensos y que presentan obras arquitectónicas cubriendo varias hectáreas. También hay evidencia de zonas de trabajo, donde se manufacturaban distintas herramientas. Y, aunque muy alterados por las actividades de huaquerismo, hay remanentes de los distintos cementerios que por época y zona se construyeron.

La riqueza patrimonial de la cuenca del río Sarapiquí debe ser preservada para disfrute de las actuales y futuras generaciones, y debe valorarse también como una fuente de orgullo y beneficio comunal.” (Corrales, octubre 2020).

Hay que considerar que la investigación arqueológica no ha sido sistemática en la región, cuyo potencial se aprecia en un reciente estudio llevado a cabo en el sitio La Trinidad, ubicado en el margen izquierdo de la desembocadura del río Sarapiquí.

Como parte del proyecto de investigación Recuperación e interpretación de la evidencia cultural de la Batalla de La Trinidad durante la Campaña Nacional de 1856-1857, Sarapiquí, se examinó un área de 8.169,39 m2 de extensión, los trabajos científicos llevados a cabo en este pequeño espacio permitieron reconstruir una historia de 1000 años,

El primer marco temporal que fue posible establecer, data aproximadamente de 900 años después de Cristo (d.C.), durante el proceso de investigación histórica, se localizaron y ubicaron unos pocos fragmentos de cerámica monocroma, estos restos posiblemente corresponden a sociedades agrícolas, conocedoras de las técnicas alfareras, orientadas también a la subsistencia de recursos ribereños, lacustres y marinos, con conocimientos de navegación, técnicas de pesca y recolección de moluscos, crustáceos y bivalvos, base probablemente de su subsistencia.

Además, debieron estar familiarizados con la cacería de especies menores y mayores. Sus viviendas posiblemente fueron perecederas, empleando la madera y el bejuco y palma.

El segundo momento de ocupación brindó información correspondiente a la época Colonial, es decir de los siglos XVI al XVIII, hay pocas referencias que aporten sustancialmente los movimientos y características de las poblaciones en esta zona en particular, los grupos indígenas temerosos del contacto rehuían la presencia de individuos no indígenas, esporádicamente algún viajero describía algún encuentro fortuito. De este largo periodo se registran pocas evidencias, algunos fragmentos de cerámica muy tosca, carente de pintura y decoración, identificada en investigaciones arqueológicas como “cerámica criolla” o cerámica indohispánica.

La presencia de este tipo de vajilla en la zona sugiere una continuidad en cuanto al tipo de asentamiento, de carácter perecedero en sus viviendas, o en sus prácticas de subsistencia, se mantuvieron durante la época Colonial la pesca, recolección y cacería junto al cultivo de plantas.

Mientras ese espacio era ocupado ocasionalmente por la población nativa, en España en 1639, la Corona se preocupaba por ubicar nuevas rutas de comunicación que le permitieran afianzar su dominio, dirigiendo su interés como bien lo señala el historiador Emilio Obando en su trabajo sobre Joaquín Mora Fernández, hacia la cuenca inferior del río Sarapiquí, su desembocadura y el acceso al mar.

Esta preocupación se mantuvo vigente y justamente Joaquín Mora Fernández, logró recorrer la vereda y marcar el camino en 1820, en los albores de la Independencia, recorrido que le tomó dos largos meses.

Más tiempo tomaría hacer realidad el camino, mejorando los accesos más complejos, fundamentalmente por tierra, como bien lo describe Emilio Obando. En este sentido aporta la reflexión del historiador Raúl Francisco Arias Sánchez.

A principios del siglo XIX, poco antes de que iniciara la transición de la Independencia de España y del Imperio Mexicano (1821-1823), entre 1819 y 1821, los comerciantes-exploradores de la ciudad de San José Eusebio Rodríguez y después Joaquín Mora Fernández (hermano del prócer y primer Jefe de Estado Juan Mora Fernández), remontaron el río Sarapiquí, llegando el señor Mora hasta Greytown y Granada, donde fue muy bien recibido (Von Frantzius: 1897, citado por Obregón Quesada: 1993, p.82). El señor Mora demostró a los políticos y comerciantes josefinos, la extraordinaria importancia que tenía la habilitación de un camino bien demarcado hacia un próspero desarrollo económico, estableciendo un cordón umbilical con el gran mundo globalizado; pudiendo llegar mucho más lejos del mundo subdesarrollado regional al que los tenía conectados el viejo Camino de Mulas.

El 3 de octubre de 1821, diez días antes de la llegada, a San José y Cartago, de la copia del Acta de Independencia de la provincia de Guatemala y el edicto de “los nublados del día” de León, el Ayuntamiento de San José aprobó la apertura de la ruta del Sarapiquí, siguiendo el recorrido realizado por Joaquín Mora. La aprobación del camino estuvo avalada por las autoridades de Granada, ofreciendo su colaboración como proyecto conjunto, considerando que el mismo sería “una poderosa influencia para la prosperidad recíproca de ambas provincias” (Ídem). Obviamente se refería a Costa Rica y Nicaragua. (Arias, Recorrido Histórico de la Cuenca del Río Sarapiquí, octubre 2020).

La investigación en La Trinidad permitió localizar dos objetos de vidrio correspondientes a la década de 1830, un tintero inglés de vidrio transparente y un fragmento de una botella transparente fabricada en Estados Unidos.

Estos dos objetos junto a numerosos fragmentos de lozas inglesas, escocesas y norteamericanas de 1840 son testimonio cultural de las visitas periódicas que posiblemente viajeros estadounidenses y europeos realizaban por la zona, deteniéndose en este punto en algún momento durante la primera parte del Siglo XIX.

Nuevamente el aporte del historiador Raúl Francisco Arias Sánchez ilustra con detalle la importancia de la vía de comunicación por el río Sarapiquí:

Durante las décadas de 1830-1840 y 1840-1850, la ruta del Sarapiquí cumplió un rol de enorme importancia por ser la vía de acceso por la cual ingresaron muchos europeos y norteamericanos quienes realizaron grandes aportes al joven Estado libre, luego República Liberal y Nación de Costa Rica (Constitución reformada de 1848).

En 1836 y 1837, una comisión de productores cafetaleros … dentro de lo que se hallaban Juan Rafael Mora, Mariano Montealegre, Vicente Aguilar, entre otros, tomaron la ruta del Sarapiquí para embarcarse en Greytown rumbo a Inglaterra, llevando un pequeño cargamento de café enteramente procesado en el país; siendo el sustento para proceder con la firma de sendos contratos de venta directa de café de Costa Rica al mercado inglés, fundando en Londres las casas de comercio Mora y Aguilar, Mora y Montealegre, etc.

Por la misma ruta del Sarapiquí, en las décadas siguientes, ingresaron muchos extranjeros, la mayoría migrantes europeos y norteamericanos. Algunos dejaron una huella imborrable de progreso, ciencia, tecnología y cultura, contribuyendo de manera determinante con la transformación de la aldeana y rústicas poblaciones del Valle Central, en ciudades que poco a poco fueron modernizándose al copiar el patrón de vida imperante en los países más adelantados”. (Arias, Recorrido Histórico de la Cuenca del Río Sarapiquí, octubre 2020).

A mediados del siglo XIX, se localizaron numerosos objetos vinculados a las acciones bélicas de la denominada Batalla de La Trinidad, ocurrida en diciembre de 1856 y a los primeros meses de 1857, esta batalla y la de Sardinal se desarrollaron en el marco de la defensa de nuestra soberanía nacional y por la amenaza que el resto de región enfrentaba antes la expansión colonizadora de William Walker y sus aliados.

Testimonio de esa memorable batalla fueron los artefactos de guerra (municiones, balas Minié y perdigones de plomo, balas de hierro de cañón, posibles fragmentos de cañones de rifles y fusiles, cadenas de hierro), objetos de vestimenta militar (posible botón de uniforme, hebilla, navaja, alfiler), campamento (clavos, posible bisagra de baúl o puerta), implementos médicos (frascos de vidrio), personales (posible medalla o relicario), alimentos (botellas de vidrio, de licor), entre muchos más.

Todo ello es de un gran valor histórico no solo para Costa Rica, también para el resto de los países centroamericanos, son los primeros objetos recuperados, poseen una ubicación precisa y un contexto cultural definido y permanecen en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría bajo custodia y difusión.

Para completar la secuencia cronológica del siglo XIX, luego de ocurrida la batalla que permitiría tomar el control del río Sarapiquí, ese espacio continuó siendo ocupado, como lo atestiguan los diferentes objetos, de vidrio y porcelana, asociados al consumo de bebidas, licores entre ellos, envases de medicinas, productos para el cabello y fragancias. El comercio de mercancías de origen europeo parece fue muy atractivo, localizando fragmentos de porcelanas y lozas de marcas inglesas, francesas y norteamericanas.

Ya en el siglo XX, se registran las ocupaciones de las décadas de los años 60’-70’, restos de la antigua escuela, del puesto de frontera y los casquillos de las balas fruto de los conflictos políticos del vecino país entre 1970-1985.

No menos importante es la información etnohistórica que recrea la ocupación indígena en los siglos XV y XVII con la presencia de un grupo étnico conocido como los Votos cuya reseña la hace la arqueóloga Valentina Castro:

Según Solórzano (2017) la zona norte del país durante 1539 a 1648 fue asentamiento para varios grupos indígenas atraídos por el Lago de Nicaragua, el Río san Juan o “Desaguadero” y su arteria, el Río Sarapiquí. Aunado, a la calidez del clima, la diversidad de ecosistemas, recursos riberinos, lacustres y minerales. Uno de los grupos más preponderantes durante este espacio-tiempo fueron los indígenas Votos o Ramas, que se encontraban tanto al norte como al sur del Río San Juan y que también compartían relación etnolingüística con los corobicíes, pobladores cercanos al Golfo de Nicoya y de las Islas del Lago de Nicaragua (Ibarra, E. 2011. Los nicaraos, los indios votos y los huetares en escenarios conflictivos en el siglo XVI. Cuadernos de Antropología 21,2-24.).

Los Votos se dedicaban al cultivo de cacao, maíz y pejibaye, la pesca proveída por los ríos Sarapiquí y San Juan (Solórzano, JC. 2017. La población indígena de Costa Rica en el Siglo XVI al momento del contacto con los europeos. Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica. 43,313-345-). Estos cuerpos de agua fungieron como rutas de comercio tanto para los pueblos del norte como del sur y en el caso del Sarapiquí, la entrada para los caminos-por medio de la Cordillera- hasta el Valle Central”. (Castro, octubre 2020).

Como se puede apreciar en este breve recorrido de los principales rasgos histórico-culturales, la cuenca y subcuenca del río Sarapiquí contienen una riqueza y diversidad que contribuyen a delimitar la historia de nuestra nación, es deber tanto protegerla como incentivar la investigación de un pasado común y resaltar los elementos pluriculturales y multiétnicos presentes en esta amplia región.

5715346075002609854243705Hito La Trinidad, boca río Sarapiquí / río San Juan 00Hito La Trinidad, boca río Sarapiquí / río San Juan Sitio La Trinidad Figura 3

Valor socioeconómico

La colonización de lo que es hoy Sarapiquí se desarrolló estructuralmente de manera paralela al río, por todos los servicios que se reciben de este, característico de la mayoría de las ciudades que van ligadas a algún río.

El ligamen humano con el río juega un papel trascendental en las relaciones sociales y socio-productivas de las personas habitantes en sus alrededores, en tanto que sigue utilizándose como un medio de transporte entre comunidades, provee alimentación mediante el desarrollo de una pesca no invasiva con las más de 42 especies de peces que habitan en sus aguas, aporta numerosas plantas y árboles frutales y medicinales, además de que para algunas comunidades es fuente de agua para los animales domésticos y los cultivos.

Más importante aún, este río provee un ejercicio del derecho al ocio, de manera saludable y accesible, pues la mayor parte de su caudal se puede acceder de manera gratuita, para el disfrute de las familias, para el baño en sus pozas, el desarrollo de deporte de aventura y la diversidad de espacios desde donde se puede contemplar.

Es decir, genera comunidad, en el entendido que es un espacio donde las personas que habitan cerca le aprovechan para encontrarse, nadar, admirar su belleza, realizar comidas al aire libre, como una alternativa dentro de una sociedad de consumo que hasta las opciones de un ocio sano y espacios para compartir familiar y comunalmente se vuelven más difíciles de encontrar.

Río Sarapiquí, poza el Búfalo. center3175000 Figura 4

Desarrollo del ecoturismo en Sarapiquí

La región de Sarapiquí ha venido realizando esfuerzos para la consolidación de su producto turístico. La búsqueda de una identidad de producto basada en los atractivos existentes, todos vinculados a la extraordinaria biodiversidad de la zona, ha sido un proceso lento, que ha conllevado una gran inversión y esfuerzo por parte de los actores locales: Municipalidad, Cámara de Turismo y otros sectores de la comunidad.

La existencia de áreas protegidas y la gran biodiversidad presente estimula la actividad turística, la cual se inicia desde los años 60`s con la creación de la Reserva Biológica La Selva, propiedad de la Organización de Estudios Tropicales, un consorcio de 63 universidades alrededor del mundo. (Vargas, 2007, Com.Pers).

La Selva funcionó como un centro de atracción para una gran cantidad de científicos que vinieron al país para realizar sus investigaciones como parte de tesis de grado y posgrado, y que después siguieron ligados a la región, incluyendo en sus visitas a familiares y conocidos, lo cual dio paso a un incipiente desarrollo turístico (Vargas, 2007, Com. Pers).

En 1982, se establece el primer hotel en la región: Selva Verde Lodge, de la familia Holbrook, originaria de Florida, y a partir de 1990, con el auge de Tortuguero y La Fortuna de San Carlos, como destinos ecoturísticos, se establecen más negocios y actividades, aprovechando el paso obligado de turistas entre estos dos sitios, lo cual permite poco a poco ir creando una identidad del nuevo destino y la diversificación de las actividades que se pueden desarrollar. (William Rojas, 2007, Com. Pers).

En 1991, se funda la Cámara de Turismo de Sarapiquí, que agremia hoy a 33 pequeños y medianos empresarios, cuyo propósito es el fortalecimiento del sector a través de la promoción y mercadeo de la marca-destino “Sarapiquí”. Los principales atractivos de la región lo constituyen la existencia del “bosque lluvioso”, su biodiversidad inherente, y el río Sarapiquí, muy apreciado para la práctica de deportes acuáticos de aventura y la navegación.

Según el estudio sobre la “Propuesta de Declaratoria de Unidad Turística UNIDAD SARAPIQUÍ”, el inventario de atractivos para el cantón registró 23 de ellos. Una gran mayoría situados en las categorías 1 y 2 de jerarquía turística de acuerdo con la metodología Cicatur.

Se identificaron 2 atractivos categoría 4: el río Sarapiquí, muy buscado para la práctica de deportes acuáticos y que, con la pérdida de espacios para el desarrollo de estas actividades por el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, como lo son el caso de los ríos Peñas Blancas y Reventazón, ha cobrado relevancia.

El otro atractivo categoría 4 es biodiversidad. Observadores de flora y fauna son cada vez más atraídos por las características únicas de la subunidad, y por la amplia base científica que han generado instituciones dedicadas a la conservación e investigación. Estas instituciones estiman que en la región se encuentran representadas cerca de un 3% de la biodiversidad del mundo. (C. Chavarría -2011).

Para le ICT, históricamente los esfuerzos promocionales se han acentuado en atraer un perfil de demanda interesado en la naturaleza, la biodiversidad, en viajes educativos orientados a experimentar diferentes culturas, al descanso y bienestar, a la realización de actividades al aire libre y viajes de ecoturismo y actividades de aventura y deportes en ambientes naturales. En términos de política pública, específicamente dentro de cada uno de los ejes, se plantean las declaraciones que abarcan los temas más relevantes: Eje de sostenibilidad

  1. Garantizar un uso óptimo de los recursos ambientales, que constituyen un elemento clave en el desarrollo turístico, conservando los procesos ecológicos fundamentales y contribuyendo a la conservación de los recursos naturales y de la diversidad biológica.

  2. Respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades de acogida, conservar su patrimonio cultural edificado y humano y los valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y tolerancia entre culturas, así como la justa convivencia entre empresas turísticas y comunidades de acogida.

  3. Garantizar un alto nivel de satisfacción entre los turistas a partir de una experiencia auténtica y aumentando su concienciación sobre los aspectos asociados a la sostenibilidad y promoviendo prácticas de turismo sostenible, incluida la seguridad. (ICT – Plan Nacional de Turismo, 2017).

Para el sector turístico, el río Sarapiquí, la biodiversidad asociada con él, su valor cultural y la planta de servicios turísticos con las que cuenta el destino, ha permitido calcular datos de visitación turística nacional e internacional, de aproximadamente 135 mil personas al año.

Tomando en cuenta la capacidad operativa y promedios de registro de visitación de las principales empresas operadoras de tours acuáticos, se calcula que más de 25 mil turistas realizan el tour de bote de motor en el río Sarapiquí y más de 150 mil turistas vienen a hacer rafting.

Para el año 2020, un total de 20 compañías operadoras del tour del Rafting del cantón de Sarapiquí y La Fortuna de San Carlos operan esta actividad en el río Sarapiquí, lo que nos emite un cálculo de alrededor de 2000 familias beneficiadas, por puestos laborales directos e indirectos. (Fuente: Cámara de Turismo de Sarapiquí).

Gracias a tantos esfuerzos en conservación y desarrollo del ecoturismo en la zona, para el año 2018, como una iniciativa de la Cámara de Turismo de Sarapiquí (Catusa) por buscar opciones a nivel nacional e internacional, que pudieran reconocer la gestión de sostenibilidad en el ámbito ambiental, social y económico del sector turismo y bajo el esfuerzo en conjunto de la Comunidad, el gobierno local, el ICT entre otros actores locales, se logra obtener la Certificación de DESTINO SOSTENIBLE (TourCert) otorgado por una empresa alemana de gran prestigio e impacto en Europa.

Dicho logro se realizó bajo la dirección estratégica del Grupo-RBA (Reinventing Business for All) con el apoyo de la Cooperación Alemana (GIZ), ya con presencia en América Latina.

Instituciones para la capacitación en turismo sostenible

Una relación comprobada entre la importancia del turismo en Sarapiquí como fuente de empleo y calidad de vida, es la existente relación de nuestras instituciones educativas que, adaptándose a la demanda requerida por la población, brindan constantes capacitaciones formales y especializadas para el fortalecimiento de profesionales de la zona en el área del turismo.

En Sarapiquí existen varias instituciones públicas que ofrecen capacitaciones en el sector del turismo. El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) sede de Sarapiquí brinda servicios de capacitación para varios sectores de la economía.

En el sector turismo se ofrecen actualmente las formaciones siguientes: bartender y salonero profesional, gerente general de pequeñas empresas de hospedaje, técnicas básicas de cocina y certificación en guías de turismo.

Además, en el sector comercios y servicios se brindan otras formaciones que pueden coincidir con la actividad turística: legislación comercial y tributaria para establecimientos comerciales, mercadeo e inglés básico.

Dicha institución ha desarrollado una plataforma virtual de apoyo a los MiPymes (micro, pequeñas y medianas empresas) con la finalidad de brindar asesorías virtuales gratuitas y de calidad desde el propio negocio u hogar, que contribuyen al desarrollo y fortalecimiento del sector turístico, impartiendo, además, charlas sobre el turismo sostenible en el cantón.

De la Universidad Nacional (UNA) se imparten actualmente cinco carreras en el campus de Sarapiquí: diplomado en Recreación Turística, diplomado en Gestión Integral de Fincas que ofrece una formación para gestor de proyectos agro-eco-ecoturísticos y un bachillerato en Administración de Empresas del cual se puede sacar también provecho para el sector turismo.

También, la UNA trabaja en varios proyectos de desarrollo turístico al nivel cantonal, en particular en proyectos de Turismo rural comunitario.

Otra organización importante en Sarapiquí que trabaja activamente para un desarrollo integral del cantón es el Centro de Aprendizaje para la Conservación (CECOS), fundado en Sarapiquí a mediados de los 90s como una biblioteca pública. Desde su comienzo, sus programas han ido expandiéndose con metas de contribuir a un futuro más verde para las comunidades.

Desde hace algunos años, CECOS organiza actividades de ecoturismo y de turismo rural comunitario en el cantón (charlas, visita de escuelas con donaciones, organiza el hospedaje de turistas extranjeros en la casa de familias locales, etc.).

Investigación científica y educación ambiental

Sarapiquí es un cantón que se caracteriza por el establecimiento formal de grupos ambientalistas, así como organizaciones y fundaciones de más de 50 años de desarrollar investigación científica y programas de educación ambiental, los cuales fundamentan su trabajo en la riqueza biológica existente y su esfuerzo en la protección a los recursos naturales.

Estación Biológica La Selva

Perteneciente a la Organización para Estudios Tropicales (OET) y fundada en una propiedad que otrora perteneciera al connotado ecólogo tropical Leslie R. Holdridge.

Tiene una trayectoria de más de 50 años y es mundialmente reconocida por sus más de 25 mil publicaciones científicas, provenientes de nuestros bosques tropicales. Cuenta con 1600 hectáreas de bosque tropical húmedo de tierras bajas bien recuperadas y conservadas, colindantes con el Parque Nacional Braulio Carrillo, es uno de los gradientes de elevación mejor conservados en los trópicos.

Reserva Biológica La Tirimbina

Dedicada a la conservación, investigación, educación ambiental y ecoturismo. Reconocida a nivel internacional por su dedicación y asignación de sus recursos a programas de investigación y trabajo comunal, principalmente dirigidos a la concientización y educación ambiental, entre escuelas de la comunidad.

Comité del Corredor Biológico San Juan-La Selva

Representa una estrategia exitosa de conservación, de importancia a nivel regional, donde mantienen las conexiones ecológicas de los bosques de la bajura de la Reserva Indio Maíz en Nicaragua, con los bosques de la cordillera volcánica en Costa Rica; además, es estrategia fundamental para la recuperación de la especie emblemática de Sarapiquí, conocida como lapa verde (Ara ambiguus) y la protección de sistemas de bosque tropical, humedales y mantos acuíferos.

Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central (Fundecor)

Aliados en el desarrollo sostenible y el manejo responsable de los recursos naturales en nuestro cantón. Fundecor trabaja de la mano con el desarrollo de la investigación científica, la técnica, la innovación y la transferencia de conocimiento para el desarrollo humano en armonía con la naturaleza.

Asociación para la Protección de la Cuenca del Río Sarapiquí (APROCSARA)

Asociación sin fines de lucro, creada desde 2018 bajo conceptos y lineamientos dirigidos al desarrollo de acciones para la protección de los recursos naturales, seguimiento a procesos legales relacionados, educación ambiental, entre otros. Conformada por empresarios del sector turístico, así como miembros de la comunidad, conscientes en la unión para la protección del medio ambiente.

Asociación Cámara de Turismo Sostenible de Sarapiquí (Catusa)

La Cámara de Turismo de Sarapiquí (Catusa) define su misión de forma totalmente orientada hacia un desarrollo sostenible: “Promover el potencial turístico de la región de Sarapiquí, para con ello contribuir al mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de la población y a la conservación de la biodiversidad presente.” Catusa enuncia en su sitio web los tres objetivos siguientes:

Posicionar la marca Sarapiquí en el ámbito nacional e internacional.

Por medio de la representación regional brindar a los afiliados oportunidades para mejorar la gestión que realizan.

Contribuir a mejorar las condiciones de vida de la región.

Para conseguirlos, la Cámara ha trabajado en incrementar las afiliaciones con dos propósitos básicos: mejorar la representatividad del sector involucrando regiones que históricamente han estado conectadas y mejorar su capacidad económica a través de mayor disponibilidad de recursos económicos, pues Catusa ha establecido numerosas relaciones institucionales y afirma:

Una participación como miembro de la Junta Directiva en la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) y en el Comité Nacional de Cámaras Regionales.

La consolidación de una relación con el ICT, que ha servido para que, en términos de ecoturismo y desarrollo sostenible, Sarapiquí sirva como ejemplo.

Una relación con Rainforest Alliance, que busca posicionar a Sarapiquí como destino donde realmente se implementan mejores prácticas.

El establecimiento de una alianza con las cámaras de turismo de Monteverde, Zona Norte, dentro del marco de la zona económica especial, para el mejoramiento de la infraestructura vial y el establecimiento de un corredor turístico en la Región Norte.

Una participación en el desarrollo del Plan de Desarrollo Turístico para la región Llanuras del Norte. (Fuente, Ch. Piochon -2011).

Antecedentes sobre iniciativas para la protección ambiental de la cuenca del río Sarapiquí

Actualmente contamos con reservas privadas, lo que nos afirma la relación e interés que se tiene por este recurso, no solo de los habitantes, sino de otras partes del mundo que pudieron apreciar su valor cultural y ambiental, por lo que se constituyeron corredores y reservas para su conservación.

Las primeras reservas naturales privadas datan de los años cincuenta (Monteverde y la Estación Biológica La Selva, en Sarapiquí) y su orientación primordial ha sido la investigación científica.

Es importante también resaltar la mención del informe del Estado de la Nación (2011), sobre los colegios ambientalistas, que se referencian como los que además de cumplir los objetivos de la educación académica, educan en el campo científico ambientalista, por medio de la innovación tecnológica, la protección y la recuperación del ambiente y la proyección comunal, lo que fortalece la responsabilidad en la protección y el uso racional del ambiente.

Los colegios ambientalistas son cinco: Colegio Ecológico de Llano Bonito, Colegio Ambientalista Isaías Retana, Centro Educativo Universitario para Niños y Adolescentes (Ceuna), Colegio Bilingüe de San Francisco de Asís, Liceo Ambientalista de Horquetas de Sarapiquí y Colegio Ecológico Ingeniero Alejandro Quesada.

En el año 2000 desde las comunidades y de las expresiones locales de la sociedad civil se sucede el plebiscito en defensa del río Sarapiquí, como la primera consulta popular de carácter ambiental del siglo XXI en el país, hecho que expresa no solo la formación de una conciencia ambiental sino su puesta en práctica con una acción que utiliza canales institucionales democráticos de avanzada. (Gonzalez – Aramburo, 2017).

En el 2001, mediante el proyecto de ley 14.498, se presenta un proyecto de ley para la Declaratoria de la Cuenca del Río Sarapiquí como Monumento Histórico Natural. En el 2015 se emitió el proyecto de ley 19.515, para la protección de las cuencas de los ríos San Carlos, Savegre, Pacuare, Sarapiquí y Banano.

Como apoyo a gestiones de carácter ambiental para la protección del río Sarapiquí, por parte de la Municipalidad de Sarapiquí, hemos venido tomando conciencia a nivel general de que el río Sarapiquí es un estandarte del cantón y debemos ejecutar acciones que lo preserven para siempre. (Acuerdos municipales, actas 11 y 14).

En el 2017 se publica en el diario oficial La Gaceta el acuerdo en firme, y por unanimidad, del Concejo Municipal de Sarapiquí que declara una moratoria indefinida para la instalación de tajos, quebradoras, extracción de material minero en la cuenca del río Sarapiquí.

En el 2018 la Municipalidad de Alajuela resuelve la moratoria indefinida al otorgamiento de permisos, autorizaciones municipales y certificadas de uso conforme para la construcción e instalación de tajos, quebradoras, extracción de material minero e instalación de plantas hidroeléctricas en la cuenca del río Sarapiquí.

Amenazas identificadas

De acuerdo con lo indicado, el presente proyecto de ley tiene como finalidad sentar las bases para la protección del cauce del río Sarapiquí, el desarrollo sostenible de las actividades antropogénicas que se desarrollen en la cuenca que amenacen su conservación y el uso sostenible de su biodiversidad.

En los ríos, las causas más importantes del deterioro de la calidad del agua son generalmente la sedimentación, la concentración de nutrientes (nitrógeno y fósforo), las bacterias coliformes fecales y los bajos niveles de oxígeno disuelto causados por el alto contenido orgánico (por ejemplo, aguas residuales, recortes de pasto, pasto y escurrimiento de forraje).

La escorrentía agrícola, que incluye plaguicidas, fertilizantes y sedimentos, es la principal fuente de contaminación de los ríos, seguida de la descarga de aguas residuales municipales (Bortman & Odle, 2013).

La Organización Mundial para la Salud (OMS) establece que “El agua dulce es un recurso limitado y su calidad está bajo presión constante. Preservar la calidad del agua dulce es importante para el abastecimiento de agua potable, la producción de alimentos y el uso de aguas recreativas.”

La minería es una de las industrias más intensivas del mundo en el consumo de agua, afecta tanto la cantidad (disponibilidad) como la calidad de esta. La primera se ve impactada por los grandes caudales que se utilizan en todo el proceso de extracción de minerales. (T. Paz -2017).

Según un estudio del Instituto Nacional de los Recursos Naturales (Inderena), el impacto ambiental que causa la explotación minera es grande. Las transformaciones que causan al medio ambiente inciden en los recursos hídricos, geológicos, biológicos, atmosférico y socioeconómico. Algunas de esas consecuencias son prevenibles, pero otras no pueden evitarse.

En el recurso hídrico la minería a cielo abierto, por ejemplo, causa contaminación de los cuerpos de agua por residuos sólidos y vertimientos domésticos e industriales relacionados con la actividad minera. En consecuencia, aumenta el contenido de los sedimentos y se causa desviación de los cauces de los ríos que generan inundaciones, transformación del paisaje y pérdida de cultivos.

En el campo geológico se producen cambios topográficos y geomorfológicos debido a la remoción de las capas superficiales del terreno. La inestabilidad de los terrenos al dejar las formaciones rocosas al descubierto puede ocasionar el desencadenamiento de fenómenos erosivos. También se produce un aceleramiento de los procesos de resquebrajamiento de la roca con separación de las partes y fallas en las unidades rocosas por el uso de la dinamita.

En el campo biológico, el impacto sobre los bosques naturales y la contaminación del agua ocasionan la pérdida de recursos y especies en peligro de extinción.

A la fecha, se encuentra en una distancia lineal de aproximadamente 30 kilómetros sobre el cauce de río Sarapiquí, en la cuenca media-alta, la solicitud para la instalación de cuatro empresas concesionarias (ver tabla 1), más una que ya se encuentra operando, para la extracción de material de piedra y arena, con quebrador.

Dichas concesiones presentan problemas para la comunidad, como ruido excesivo, molestias por la alteración natural del río, han desaparecido islas naturales, provocan deforestación y cambios en la dinámica del cauce; además, se prevén problemas mayores, producto de esta actividad.

Concesión minera, Chilamate, río Sarapiquí -3619514986000 -6350014224000

Figura 5-1270190500 -25400190500

La remoción de estratos de piedra puede interrumpir la continuidad del acuífero local, producir interconexiones y contaminación entre las aguas subterráneas; el material de relleno puede alterar las características hídricas y la calidad del agua.

El dragado y la extracción de materiales degradan la calidad del agua superficial, al aumentar su volumen de sólidos suspendidos considerablemente, reducir la transmisión de luz y recircular cualquier contaminante que se encuentra en los sedimentos del fondo.

Durante el proceso de extracción superficial, el movimiento y almacenamiento de la sobre capa, la construcción de las instalaciones auxiliares significa la eliminación o cubierta de los suelos o vegetación, lo que altera o represa los ríos, drenajes, humedales y modifica la topografía de toda el área de la mina.

Durante el dragado o extracción se concentran estos efectos en las áreas hídricas: se desvían los canales de los ríos, se crean lagunas residuales, se eliminan las playas, se utilizan las orillas para depositar los desechos y construir las instalaciones.

La extracción requiere terreno para la eliminación de los desechos de piedra, almacenamiento de los minerales y materiales, la construcción de las instalaciones auxiliares, cuyos efectos serán similares a los que se enumeraron anteriormente en el caso de la extracción superficial.

La tierra en la superficie de las minas será inestable, se producirá fracturación y hundimiento, modificación de los suelos, vegetación, hábitat de la fauna, ríos, humedales, recursos culturales e históricos, hitos topográficos, pérdida temporal o permanente de la productividad de la tierra y contaminación de los suelos debido a los materiales minerales y sustancias tóxicas.

Las actividades de exploración y extracción interferirán, en cierto grado, con las otras actividades que pueden existir, para el caso de Sarapiquí, principalmente con el turismo de aventura y naturaleza, afectará negativamente la calidad de vida de los habitantes cercanos y el derecho al ocio, a disfrutar de las aguas del río y sus alrededores, ya que las vibraciones de la operación de los equipos y la voladura, así como el ruido y el polvo, causan serias molestias y problemas de salud en los trabajadores y residentes cercanos.

En las operaciones de dragado y extracción de placeres en gran escala, pueden haber daños permanentes en la pesca, calidad del agua y aspectos estéticos, debido a la modificación del cauce y características de flujo del río natural, además de la presencia en las orillas de los montones de rocas e inundación de las dreas, aguas abajo, con sedimentos.

Afectación de la fauna acuática

Está comprobado que muchas especies de peces utilizan las márgenes de los ríos para migración en su época de reproducción. Se considera que todos los peces de agua dulce en Costa Rica (135 especies) están amenazadas, en mayor o menor grado, por los efectos de la contaminación, el desvío de cauces, la pesca continental ilícita, la desecación de humedales por actividades antrópicas, la extracción de materiales para la construcción y la sedimentación, entre otros factores.

Un ejemplo es el pez bobo o chupapiedras (Joturus pichardi), que solo habita las grandes cuencas de la vertiente Caribe, de las cuales todas están impactadas; es una especie omnívora, asociada con sitios con rocas, rápidos y aguas bien oxigenadas, por sus hábitos de alimentación, ya que parte de su dieta es el consumo de algas que crecen en las rocas. (J. Villalobos, A. Molina, 2010).

Cada vez son menos frecuentes sus avistamientos en las cuencas de los ríos Sarapiquí, Reventazón y Pacuare, por lo que otra actividad más de esta índole vendría a empeorar la situación. La turbidez, producto de la sedimentación provocada por la extracción minera, destruye su hábitat.

Afectación económica

El río Sarapiquí es conocido mundialmente por sus características idóneas para el desarrollo de las actividades de aventura: rafting, tubing y kayak. Existen más de quince empresas fuertemente consolidadas, tanto en el cantón de Sarapiquí como en La Fortuna de San Carlos, que ya se están viendo muy afectadas por esta intervención, que deja una muy mala imagen ante el turista, según empresarios expertos en operación de aventura como Sarapiquí Aguas Bravas, Aventuras del Sarapiquí. (com.pers. Amighetti -2019). (Comp.pers Argüello – 2019).

Afectación al Programa Bandera Azul Ecológica – Categoría Microcuenca, La Virgen – Chilamate

En los últimos ocho años, nuestro río Sarapiquí ha recibido el galardón de Bandera Azul Ecológica, Incentivo para Microcuencas con Excelencia Higiénico Sanitaria.

Dicho programa no podría continuar, ya que esa actividad afectaría principalmente la calidad del agua, que según el análisis microbiológico indica una calidad de agua tipo 2 y según el Decreto de Ley 33093 Minae-S, manifiesta que el uso de este tipo de agua se adapta sin ningún inconveniente a diferentes usos, como el abastecimiento, consumo humano con tratamiento convencional, actividades recreativas, protección de comunidades acuáticas, acuacultura, etc.

Situación actual de las concesiones y proyectos en el río Sarapiquí

Seguimiento a los Estudios de Impacto Ambiental (EsIA) de los proyectos y sus expedientes en la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) y la Dirección de Geología y Minas (DGM).

TABLA 1. Trámites para concesionarios de tajos en el río Sarapiquí

Proyecto N° expediente Avances

Transportes Mufla 10951 (Setena) Setena solicita presentar un anexo al Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) con información faltante. C.Plen. - Envío expediente a custodia archivo. Desde mayo del 2019.

47T-2012 (DGM) -La empresa ha solicitado varias prórrogas. -El expediente está siendo revisado por otro departamento; por lo tanto, no se ha podido tener acceso a este y no se conoce el estado actual del trámite.

El Roble 11145-2013 (Setena)

  • No hay cambios desde el 2016. -El proyecto está aprobado en Setena y en trámite en DGM.

16-2014 (DGM) La DGM hace observaciones y solicita anexo para poder conceder la concesión, pero la empresa no ha presentado nada.

La Zarcereña 18480 (Setena) No hay cambios desde junio del 2017. -Setena les pidió presentar un anexo al EsIA con información faltante. *Entre otros aspectos, Setena pide tomar en cuenta el uso recreativo del río (rafting) y el estudio biológico con medidas para el Corredor Biológico San Juan-La Selva.

51T-2015 (DGM) -Han pedido varias prórrogas para entregar dicha información, la última se solicitó en diciembre 2017 y Setena no ha respondido.

San Miguel (Quebrador Nova S.A.)

Agustín Jacques Lancelot Pieters 12424 (Setena) DEA (Técnico) - Recibo de expediente (análisis) – enero de 2020. cambio a AGREGADOS RÍO SARAPIQUÍ SOCIEDAD ANÓNIMA.

2017-CDP-PRI-140 (DGM) Opera actualmente.

Chilamate Asdrúbal Murillo Víquez 1874 (Setena) -Minae solicitó la suspensión de labores del patio de acopio debido a que no tiene viabilidad ambiental para esa actividad.

11-2012 (DGM) La empresa pidió la suspensión de labores y reducción del área de la concesión. Se aceptó la suspensión de labores hasta agosto 2018. No se aceptó la solicitud de reducción por falta de planos. La empresa se expone a cancelación de la concesión ante incumplimiento de los términos. -Estado inactivo.

Fuente: expedientes de Setena y DGM.

Otras amenazas reconocidas son las siguientes:

Expansión piñera: no existe una efectiva regulación, la cual ha sido causante de deforestación y contaminación del río y sus afluentes.

Contaminación agroindustrial: vertido sin tratamiento de aguas residuales contaminantes, provenientes de producción porcina, lecherías y producción avícola.

Contaminación por asentamientos humanos: vertido de aguas jabonosas y negras, provenientes de casas y el comercio aledaño.

Pesca y caza ilegal: actividad que pone en peligro especies ya afectadas en densidad poblacional y violación a la ley.

Proyectos hidroeléctricos: el río es afectado por dos proyectos que constantemente producen una alteración en los niveles naturales del caudal de río, principalmente en época de baja precipitación, lo que afecta negativamente la dinámica ecológica del río.

El daño directo e indirecto que sufre la cuenca del río Sarapiquí no es solo de carácter ambiental, sino también económico. El daño provocado podría generar el cierre o la migración de negocios de carácter turístico, lo que crea una importante afectación en el empleo y un retroceso en la calidad de vida de la región, así como en la economía familiar de sus habitantes.

Aspectos legales

Lo que hoy es un ícono natural, constructor de la identidad del territorio y referente en toda la Zona Norte, está siendo severamente amenazado, lo cual pronostica mayores afectaciones a corto plazo.

Por ello, es imprescindible definir y acordar una estrategia que nos permita proteger fuertemente nuestro recurso hídrico, natural y patrimonio cultural, dado que, para nosotros, es prioritario tomar las medidas necesarias pertinentes y adecuadas para salvaguardar la protección y el mantenimiento sostenible de la cuenca del río Sarapiquí. Ese es nuestro derecho, de acuerdo con:

I- El mandato constitucional consagrado en el artículo 50 de la Constitución Política, el cual establece el derecho de toda persona de gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, e instituye el deber del Estado de garantizar y preservar ese derecho.

II- Estableciendo también el mandato al Estado de procurar el mayor bienestar de los habitantes y el adecuado reparto de las riquezas.

III- El artículo 69 de la Constitución Política, que establece "el uso racional de los recursos naturales", reitera que la protección al ambiente debe encaminarse a la utilización adecuada e inteligente de sus elementos y en sus relaciones naturales, socioculturales, tecnológicas y de orden político (desarrollo sostenible), para con ello salvaguardar el patrimonio al que tienen derecho las generaciones presentes y futuras. En este sentido, es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de la biodiversidad o de sus amenazas. Para ello es importante aplicar los siguientes principios en esta materia:

Criterio precautorio o in dubio pro-natura: cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección.

Criterio de interés público ambiental: el uso de los elementos de la biodiversidad deberá garantizar las opciones de desarrollo de las futuras generaciones, la seguridad alimentaria, la conservación de los ecosistemas, la protección de la salud humana y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

Criterio de integración: la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad deberán incorporarse a los planes, los programas, las actividades y estrategias sectoriales e intersectoriales, para los efectos de que se integren al proceso de desarrollo.

IV- Que el artículo 6 de la Ley Orgánica del Ambiente señala que el Estado y las Municipalidades fomentarán la participación activa y organizada de los habitantes de la República, en la toma de decisiones y acciones tendientes a proteger y mejorar el ambiente, por lo que esta Administración, en aras de propiciar la participación ciudadana, reconoce la posición expresada tanto por la Municipalidad del cantón de Sarapiquí como la Municipalidad de Alajuela, de oponerse al desarrollo de proyectos hidroeléctricos y de extracción minera para el cauce del río Sarapiquí.

V- Que la Ley Orgánica del Ambiente faculta al Gobierno a tomar acciones específicas orientadas a mejorar el ambiente y manejar adecuadamente los recursos naturales, dándole la posibilidad a la Administración de dictar medidas compensatorias o de salvaguarda que permitan fomentar y lograr la armonía entre el ser humano y su medio y así garantizar el aprovechamiento de los recursos naturales a generaciones futuras. Es decir, la salvaguarda ambiental será aquella medida de compensación que la administración dicte a fin de proteger un recurso natural en un lugar y tiempo determinado.

VI- Lo anterior suma a la posibilidad de considerar a este río como un ser vivo (recordar el caso de Bolivia con la “Ley de la Madre Tierra” o el caso de Nueva Zelanda que le otorgó al río Whanganui el estatus de persona legal), en tanto que produce vida, relaciones sociales y productivas. A la vez, que provee salud a quienes se relacionan con él.

Tomando en consideración las observaciones indicadas anteriormente, presentamos a la corriente legislativa este proyecto de ley que, entre otras medidas, propone una salvaguarda ambiental para el desarrollo de proyectos hidroeléctricos y la concesión de nuevos permisos de extracción de materiales mineros a todo lo largo del cauce principal del río Sarapiquí, por un plazo de veinticinco años, prorrogables.

Con ello se pretende que el río se conserve limpio y libre de toda barrera física, sin alteraciones de su cauce ni maltrato a su naturaleza, que ayude a preservar y fortalecer el corredor biológico natural existente, que como lo define la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo es un “espacio geográfico delimitado que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitats, naturales o modificados, y asegura el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos y evolutivos”.

Se propone la salvaguarda ambiental en la cuenca del río Sarapiquí por veinticinco años, tomando como parámetro la reciente salvaguarda ambiental aprobada para los cauces de los ríos Pacuare, Naranjo y Savegre, mediante el Decreto Ejecutivo 39199- Minae, de agosto de 2015.

Dicho decreto establece ese período de tiempo como el más adecuado para garantizar la adecuada conservación y protección de este recurso natural, que a la vez afecta directamente al Parque Nacional Braulio Carrillo, la Reserva Biológica Indio Maíz y las Reservas Biológicas Tirimbina y La Selva, así como decenas de proyectos ambientales y turísticos que se desarrollan a lo largo de su cauce principal.

Es importante indicar que este proyecto es resultado de un trabajo colaborativo que inició desde octubre de 2020 e integró organizaciones de la sociedad civil, sector privado y academia junto a asesores de diputados y diputadas de la provincia de Heredia con el apoyo técnico del Departamento de Participación Ciudadana en el ejercicio de sus competencias.

Tomando en cuenta todas estas consideraciones, se presenta a la corriente legislativa el presente proyecto de ley para su consideración y análisis.

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA DECRETA:

LEY PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA CUENCA DEL RÍO SARAPIQUÍ Y LA PROTECCIÓN DE SU CAUCE PRINCIPAL

ARTÍCULO 1- Salvaguarda

Se declara una salvaguarda ambiental a todo lo largo del cauce principal del río Sarapiquí, desde su nacimiento hasta la desembocadura en el río San Juan, por un periodo de veinticinco años prorrogables, con la finalidad de mantenerlo sano y libre de barreras físicas.

Durante la vigencia de la salvaguarda ambiental no podrán desarrollarse proyectos hidroeléctricos ni otorgar nuevas concesiones de extracción de materiales mineros.

ARTÍCULO 2- Comisión del Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Sarapiquí

Se crea la Comisión del Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Sarapiquí, en adelante CODESOSA.

Esta Comisión tendrá como finalidad coordinar las acciones públicas necesarias para el manejo integral, inclusivo y sostenible de los recursos naturales, económicos y culturales de la cuenca del río Sarapiquí, para lo cual tendrá las siguientes facultades:

a) Elaborar y aprobar dentro de su seno el Plan Integral de Manejo y Ordenamiento Territorial-Ambiental de la Cuenca del Río Sarapiquí que será remitido a conocimiento de las instituciones públicas que la integran.

b) Coordinar todas las acciones orientadas a proteger y desarrollar en forma sostenible la cuenca del río Sarapiquí.

c) Gestionar apoyo técnico y financiero, nacional e internacional, público o privado para la realización de las acciones que requiera la comisión para su funcionamiento.

d) Promover la capacitación de los pobladores de dichas zonas en materia de desarrollo sostenible.

e) Promover la participación directa y activa de los pobladores en la toma de decisiones y otras actividades relacionadas directamente con el manejo integral de la cuenca del río Sarapiquí.

f) Elevar ante las autoridades competentes, los proyectos de interés público que se realicen con el fin de mantener el equilibrio ambiental sostenible de la cuenca hidrográfica del río Sarapiquí.

g) Gestionar convenios de cooperación con diferentes instituciones para el desarrollo de sus objetivos y actividades.

h) Mantener informados a los jerarcas de las instituciones públicas y a la sociedad civil en general, de las acciones desarrolladas en el marco de la Comisión.

i) Promover el reconocimiento del valor económico, histórico, ambiental y social de la cuenca.

j) Dictaminar los criterios técnicos para la prórroga de la salvaguarda y aplicación de las excepciones establecidas según los criterios establecidos en la presente ley y legislación nacional aplicable.

k) Dictar su reglamento de organización y todo lo necesario para el cumplimiento de sus competencias.

l) Cualquier otra función que le se asignado por ley o por reglamento. Las instituciones que participan en la Comisión deberán incluir dentro de sus memorias anuales y en sus sitios web, informes sobre las acciones desarrolladas para el cumplimiento de los objetivos de esta ley.

ARTÍCULO 3.- Integración

La Comisión estará integrada de la siguiente forma:

a) El ministro o ministra de Ambiente y Energía, o la persona que designe.

b) El ministro o ministra de Agricultura y Ganadería, o la persona que designe.

c) La Presidencia Ejecutiva del Instituto Costarricense de Turismo, o la persona que designe.

d) El ministro o ministra de Salud Pública, o la persona que designe.

e) El alcalde o la alcaldesa de la Municipalidad de Sarapiquí, o la persona que designe.

f) Un representante de la Cámara de Turismo Sostenible de Sarapiquí (Catusa).

g) Dos representantes de las organizaciones no gubernamentales.

h) Un representante de las Asociaciones de Desarrollo Integral de Sarapiquí.

i) Un representante de la Asociación Protectora de la Cuenca del Río Sarapiquí (APROCSARA).

j) Un representante de la Comisión de Salvaguarda de la Cuenca del Río Sarapiquí.

k) Un representante de la Universidad Nacional.

l) Un representante de la Universidad Estatal a Distancia.

La participación en esta Comisión no genera dietas ni numeración por el ejercicio del cargo.

ARTÍCULO 4- Organización

La Comisión nombrará de su seno un coordinador y un subcoordinador por un periodo de dos años, quien será el responsable de realizar las convocatorias, llevar las actas y gestionar los acuerdos ante las autoridades competentes.

La Comisión deberá sesionar en forma ordinaria cuatro veces al año y extraordinariamente cuando lo convoque su coordinador o por solicitud escrita de la cuarta parte de sus integrantes.

La Municipalidad de Sarapiquí podrá brindar de las instalaciones, el apoyo técnico y logístico que requiera la comisión para realizar sus funciones.

Esta Comisión podrá convocar y coordinar para el ejercicio de sus funciones con instituciones públicas, organizaciones sociales, academia y sector privado.

ARTÍCULO 5- Plan de desarrollo integral y manejo de zonas de amortiguamiento de la cuenca del río Sarapiquí

La promoción del desarrollo sostenible de la cuenca hidrográfica del río Sarapiquí se realizará mediante un plan de desarrollo integral del manejo de zonas de amortiguamiento y de la cuenca aprobado por Codesosa. El plan será implementado por las instituciones y organizaciones que la integran, según sus competencias.

ARTÍCULO 6- Excepciones

La salvaguarda podrá ser suspendida en forma temporal, en los siguientes casos:

a) Por declaratoria de emergencia, cuando sea requerido por la Comisión Nacional de Emergencias, y por un periodo definido.

b) Para los proyectos de beneficio para las comunidades ubicadas en la cuenca. Para tal efecto, deberán contar con la aprobación de la Comisión del Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Sarapiquí.

ARTÍCULO 7- Prórrogas

La salvaguarda de la cuenca del río Sarapiquí podrá ser prorrogada por periodos iguales cuando no se hayan cumplido los objetivos de la presente ley para la cuenca por pruebas bioquímicas y análisis del ecosistema, entre otros criterios que defina el Minae a recomendación de la Codesosa. Los estudios técnicos deberán ser presentados por medio de un informe elaborado por un órgano técnico nacional o internacional determinado por el Minae.

ARTÍCULO 8- Interés público

Se declara la protección de la cuenca del río Sarapiquí de interés público nacional. El Estado apoyará las iniciativas de desarrollo local y las actividades vinculadas al desarrollo del turismo, que buscan mantener, proteger y potenciar la región. Todo bajo un marco de protección y sostenibilidad del medio ambiente.

El Instituto Costarricense de Turismo incluirá dentro del Plan Nacional de Desarrollo Turístico y sus planes anuales de mercadeo y atracción de inversiones, acciones que promuevan el desarrollo integral del destino turístico.

ARTÍCULO 9- Reglamento

El Poder Ejecutivo reglamentara esta ley para garantizar su aplicación.

TRANSITORIO ÚNICO– En el plazo de dos meses, contados a partir de la entrada en vigor de esta Ley, el Minae, por medio de sus direcciones respectivas, deberá realizar un informe sobre el estado de todas las solicitudes pendientes de resolución, así como de los permisos y concesiones otorgadas sobre el desarrollo de proyectos hidroeléctricos y extracción de materiales mineros a lo largo del cauce principal de río Sarapiquí, desde su nacimiento hasta la desembocadura en el río San Juan. Inmediatamente se procederá a la cancelación, previa aplicación del debido proceso, de las concesiones que no cumplan con los requisitos solicitados.

Asimismo, se deberá archivar, sin más trámite, todas las solicitudes de permisos o concesiones que se encuentren en esa misma condición de incumplimiento.

Rige a partir de su publicación

Jonathan Prendas Rodríguez

Catalina Montero Gómez Welmer Ramos González

Aracelly Salas Eduarte Carolina Hidalgo Herrera

Ana Lucía Delgado Orozco José María Villalta Flórez-Estrada

Yorleny León Marchena Luis Ramón Carranza Cascante

María Vita Monge Granados Carmen Irene Chan Mora

Erick Rodríguez Steller Nidia Lorena Céspedes Cisneros

Víctor Manuel Morales Mora Mario Castillo Méndez

Nielsen Pérez Pérez Erwen Yanan Masís Castro

Enrique Sánchez Carballo Wagner Alberto Jiménez Zúñiga

Laura Guido Pérez Marolin Raquel Azofeifa Trejos

Luis Antonio Aiza Campos Paola Alexandra Valladares Rosado

Mileidy Alvarado Arias Floria María Segreda Sagot

Otto Roberto Vargas Víquez Giovanni Alberto Gómez Obando

Walter Muñoz Céspedes Roberto Hernán Thompson Chacón

Zoila Rosa Volio Pacheco Pablo Heriberto Abarca Mora

Diputados y diputadas

19 de enero de 2022

NOTAS: A solicitud del señor diputado Jonathan Prendas Rodríguez, se sube una nueva versión del proyecto, esto únicamente con la corrección del orden de los proponentes, tanto en la portada como en la hoja de las firmas. Además, se le agrega la nota de la comisión asignada, pues el 8 de junio del 2021, que fue la primera fecha de inclusión en el SIL, aun no contaba con comisión.

Este Proyecto fue asignado a la Comisión Especial de la Provincia de Heredia, encargada de analizar, investigar, estudiar, dictaminar y valorar las recomendaciones pertinentes en relación a la problemática social, económica, empresarial, agrícola, turística, laboral y cultural de dicha provincia, expediente legislativo N.° 20.934.

El Departamento de Servicios Parlamentarios ajustó el texto de este proyecto a los requerimientos de estructura.

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