Un 0,60% en seguros pagaría las redes de monitoreo
El proyecto 24.738 propone un impuesto a las primas de seguros para financiar de forma permanente al IMN, Ovsicori-UNA, RSN y LIS-UCR, y hoy está en la Comisión de Asuntos Sociales.
Título oficial ADICIÓN DEL ARTÍCULO 46 TER A LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, N.° 8488, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO (ANTERIORMENTE DENOMINADO) REFORMA DEL ARTÍCULO 46 DE LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO
Atención: El proyecto crea un impuesto del 0,60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines, y la CNE dijo en la comisión que el texto no explica para qué usarían los fondos las instituciones.
La letra pequeña
Encontramos 3 artículos que no calzan con lo que el título de la ley promete. Cada uno viene con la frase exacta de la ley, para que usted juzgue.
Alguien queda pagando algo que el título no menciona.
A quién le sirve: Personas que compran seguros de vida, salud, incendios y líneas afines
El título habla de financiamiento permanente, pero el mecanismo es un impuesto del 0,60% sobre las primas que pagan los asegurados.
Se propone un impuesto del 0.60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines de las aseguradoras en Costa Rica.
46 ter, texto oficial
Esto lo encontró un programa que leyó el texto completo de la ley y lo comparó con su título. No es una acusación ni una opinión legal. Lea la cita y el texto original y saque su propia conclusión.
A quién le toca
- Personas que compran seguros de vida, salud, incendios y líneas afines, que pagarían el 0,60% sobre la prima
- Aseguradoras que venden esos seguros en Costa Rica, que tendrían que cobrar y trasladar el impuesto
- El IMN, el Ovsicori-UNA, la RSN y el LIS-UCR, que recibirían los fondos
- La Universidad Nacional y la Universidad de Costa Rica, por donde pasarían los fondos de dos de las instituciones
A quién beneficia
- El IMN, el Ovsicori-UNA, la RSN y el LIS-UCR tendrían una fuente de dinero permanente para mantener sus redes
- Los sistemas de alerta temprana de terremotos y erupciones tendrían fondos para mantenimiento y mejora
- La investigación sobre riesgo sísmico, volcánico y meteorológico tendría presupuesto para equipos e insumos
Qué cambia
- Los seguros de vida, salud, incendios y líneas afines subirían un 0,60% sobre la prima
- El dinero no podría usarse para pagar personal ni para congresos científicos, según el texto
- El proyecto no podría someterse a referéndum porque crea un impuesto
- Si la comisión no dictamina antes del 3 de diciembre de 2028, el expediente se archiva
La explicación completa
Qué propone
El proyecto 24.738 agrega un artículo 46 ter a la Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, N.° 8488 (art. 46 ter). Ese artículo crea un impuesto del 0,60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines que se vendan en el país.
El dinero iría a cuatro instituciones: el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS) de la Universidad de Costa Rica (art. 46 ter).
Según el texto, los fondos se usarían solo para tres cosas. Primero, comprar y mantener instrumentos científicos y tecnológicos (art. 46 ter). Segundo, mantener y mejorar los sistemas de alerta temprana. Tercero, comprar equipos e insumos para investigación sobre riesgo sísmico, volcánico y meteorológico.
El proyecto también cambia el nombre de la ley que reforma. Antes se llamaba reforma del artículo 46; ahora se llama adición del artículo 46 ter 1.
A quién le toca
A las personas que compran seguros de vida, salud, incendios y líneas afines. El texto pone el 0,60% sobre las primas de esos seguros (art. 46 ter).
A las aseguradoras que venden esos seguros en Costa Rica. Ellas tendrían que cobrar y trasladar el impuesto (art. 46 ter).
Al IMN, al Ovsicori-UNA, a la RSN y al LIS-UCR. El texto los nombra como los únicos destinatarios del dinero (art. 46 ter).
A la Universidad Nacional y a la Universidad de Costa Rica. El Ovsicori-UNA pertenece a la UNA y el LIS a la UCR, y el texto les asigna fondos a través de esas instituciones (art. 46 ter).
En qué va el trámite
El proyecto está en la Comisión de Asuntos Sociales (Área II) desde el 14 de marzo de 2025 1. Antes pasó por la Comisión de Hacendarios (Área VI), que lo recibió el 13 de febrero de 2025 y lo trasladó el 14 de marzo de 2025.
El expediente se presentó el 3 de diciembre de 2024 y se publicó en La Gaceta el 12 de diciembre de 2024, en el alcance 202 de la gaceta 234 1. El plazo cuatrienal vence el 3 de diciembre de 2028.
Para que sea ley falta el dictamen de la comisión, el primer debate y el segundo debate en el Plenario guía, p. 28.
Lo que se dijo en la Asamblea
La Comisión Nacional de Emergencias presentó observaciones al proyecto el 10 de septiembre de 2025 00:00:00. Según el presidente de esa entidad, el proyecto "carece de elementos y necesarios mínimos para poder definir claramente los alcances" 00:00:11.
Ese mismo vocero dijo que el texto no explica para qué usarían los fondos las instituciones 00:00:24. Mencionó transferencias de "3000 millones, 5000 millones de colones" y preguntó qué comprarían con eso los entes técnicos cada año 00:00:38.
El presidente de la CNE también afirmó que el proyecto "no es viable ni técnica ni a nivel de gestión" 00:01:02.
Sobre el mecanismo, planteó que las transferencias podrían ser directas a las instituciones y no pasar por el Fondo Nacional de Emergencias 00:01:25.
En la misma sesión, una persona preguntó qué pasaría si archivan el proyecto y las instituciones se quedan sin recursos 00:01:45. La respuesta fue que sí es necesario el apoyo de esos entes científico-técnicos 00:02:09.
Los diputados de la Comisión de Asuntos Sociales continuarán con el análisis de la propuesta 00:02:15.
Frente a la Constitución
El Censo no encontró un choque directo entre el texto y los artículos revisados. Hay dudas sobre dos puntos.
El artículo 121 dice que corresponde a la Asamblea Legislativa "Dictar las leyes, reformarlas, derogarlas, y darles interpretación auténtica" Constitución, art. 121. Crear un impuesto por ley calza con esa atribución, porque el proyecto lo tramita la Asamblea (art. 46 ter).
El artículo 105 excluye del referéndum los proyectos sobre "materia presupuestaria, tributaria, fiscal, monetaria, crediticia, de pensiones, seguridad" Constitución, art. 105. Como el proyecto crea un impuesto, la ciudadanía no podría convocar un referéndum para aprobarlo o rechazarlo guía, p. 30.
El artículo 85 ordena al Estado dotar de patrimonio propio a la Universidad Nacional y a la Universidad de Costa Rica Constitución, art. 85. El texto les asigna fondos a través de esas universidades, lo que calza con ese mandato (art. 46 ter).
El artículo 50 dice que el Estado "procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país" Constitución, art. 50. Financiar sistemas de alerta temprana apunta en esa dirección (art. 46 ter).
Qué puede hacer usted
Si quiere que la comisión lo escuche, pida una entrevista con los diputados de la Comisión de Asuntos Sociales. La guía recomienda llevar argumentos de fondo sobre si conviene aprobar el proyecto o modificarlo guía, p. 29.
Si quiere proponer cambios al texto, hable con un diputado para que presente mociones de fondo. Cualquier diputado puede presentarlas mientras la comisión no las haya votado guía, p. 28.
Si quiere seguir el expediente, pida información a la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa. Esa oficina da el estado de tramitación de los proyectos y las órdenes del día guía, p. 27.
Si el proyecto llega al Plenario, puede volver a incidir con información, propuestas y visitas a los diputados. Ese es el segundo momento para influir antes del primer debate guía, p. 29.
Lo que no sabemos
El dossier no dice cuánto recaudaría el 0,60% ni cuánto recibiría cada institución.
El dossier no dice si la comisión ya votó el proyecto o si hay un dictamen.
El dossier no dice cuántos diputados apoyan o rechazan la propuesta.
El dossier no incluye el texto completo del artículo 46 ter; solo la primera parte del proyecto.
La Constitución y esta ley, lado a ladoHay dudas
El Censo no encontró un choque directo. Hay dudas sobre el trámite del impuesto y sobre la exclusión del referéndum.
Constitución, art. 121"Dictar las leyes, reformarlas, derogarlas, y darles interpretación auténtica"
Esta ley, art. 46 ter"Se propone un impuesto del 0.60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines de las aseguradoras en Costa Rica."
Sin choque aparente La Asamblea tiene la potestad de crear impuestos por ley. El proyecto sigue el trámite legislativo ordinario, así que calza con este artículo.
Constitución, art. 105"El referéndum no procederá si los proyectos son relativos a materia presupuestaria, tributaria, fiscal, monetaria, crediticia, de pensiones, seguridad, aprobación de empréstitos y contratos o actos de naturaleza administrativa."
Esta ley, art. 46 ter"Se propone un impuesto del 0.60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines de las aseguradoras en Costa Rica."
Hay dudas Como el proyecto crea un impuesto, entra en materia tributaria. La ciudadanía no podría convocar un referéndum para aprobarlo o rechazarlo.
Constitución, art. 85"El Estado dotará de patrimonio propio a la Universidad de Costa Rica, al Instituto Tecnológico de Costa Rica, a la Universidad Nacional y a la Universidad Estatal a Distancia y les creará rentas propias, independientemente de las originadas en estas instituciones."
Esta ley, art. 46 ter"Los recursos recaudados a través de este impuesto se destinarán exclusivamente a mantener la operación, el mantenimiento y la actualización de las redes instrumentales de monitoreo del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS) de la Universidad de Costa Rica."
Sin choque aparente El texto asigna fondos a dos instituciones universitarias. Eso calza con el mandato de darles rentas propias a las universidades estatales.
Constitución, art. 50"El Estado procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país, organizando y estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza."
Esta ley, art. 46 ter"Mantenimiento y mejora de los sistemas de alerta temprana: se invertirá en el mantenimiento y la mejora de los sistemas de alerta temprana, con el objetivo de garantizar la difusión expedita de la información a las autoridades y al público en general."
Sin choque aparente Financiar alertas tempranas apunta al bienestar general que ordena este artículo. No se ve choque.
Esto es una lectura comparada, no un fallo. Solo la Sala Constitucional puede declarar una ley inconstitucional.
Lo que se dijo, minuto a minuto
- 00:00:11
"Proyecto como tal, desde nuestra perspectiva carece de elementos y necesarios mínimos para poder definir claramente los alcances"
- 00:00:24
"no se habla en el proyecto en ninguna parte de para qué sería utilizados los fondos de parte de las instituciones"
- 00:01:02
"Este proyecto, por lo que vemos, no es viable ni técnica ni a nivel de gestión."
- 00:01:25
"si se logra concretar un proyecto que traslade recursos asociados a un plan de expansión o un plan de crecimiento de las redes de monitoreo, este esto no necesariamente debería pasar por el Fondo Nacional de Emergencias"
- 00:02:09
"Bajo la pregunta puntual, sí, si es necesario el apoyo de estos entes científicotécnicos."
Las citas vienen de los subtítulos de YouTube de la Asamblea. Cada hora abre el video en ese segundo.
Fuentes
- Expediente 24738: ADICIÓN DEL ARTÍCULO 46 TER A LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, N.° 8488, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO (ANTERIORMENTE DENOMINADO) REFORMA DEL ARTÍCULO 46 DE LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO
- Herramientas de participación ciudadana en Costa Rica
- CNE presenta observaciones para financiar monitoreo geodinámico y meteorológico
- Constitución Política (texto vigente)
Investigado y verificado automáticamente el 2026-11-05. Cada cita textual se comprobó contra su fuente antes de publicar.
Texto oficial completo
Así lo publica la Asamblea Legislativa. Compárelo con el resumen de arriba: si algo no calza, créale al texto oficial.
Leer el texto completo
ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA
PROYECTO DE LEY
ADICIÓN DEL ARTÍCULO 46 TER A LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, N.° 8488, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO
ROSAURA MÉNDEZ GAMBOA DIPUTADA
EXPEDIENTE N.º 24.738
DEPARTAMENTO DE SERVICIOS PARLAMENTARIOS UNIDAD DE PROYECTOS, EXPEDIENTES Y LEYES
PROYECTO DE LEY
ADICIÓN DEL ARTÍCULO 46 TER A LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, N.° 8488, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO
Expediente N.º 24.738
ASAMBLEA LEGISLATIVA:
Costa Rica se encuentra en la región del istmo centroamericano, donde confluyen cuatro placas tectónicas: la placa del Coco, la placa del Caribe, la microplaca de Panamá y la placa de Nazca. La interacción continua entre estos sistemas tectónicos constituye el principal mecanismo generador de actividad sísmica (incluyendo terremotos con magnitudes superiores o iguales a 7.0), así como de deformación cortical y vulcanismo extremadamente activo. Esta misma ubicación geográfica, que sitúa a nuestro país en una zona de convergencia intertropical, caracteriza a Costa Rica con una actividad atmosférica dinámica, propicia para generar eventos climáticos extremos como huracanes y tormentas tropicales. Tanto el contexto geológico como el climático favorecen la ocurrencia de eventos catastróficos tales como inundaciones, deslizamientos de tierra, erupciones volcánicas y terremotos, los cuales afectan profundamente el desarrollo humano, económico y ambiental de nuestra nación.
En reconocimiento a la multiplicidad de factores naturales, a lo largo de la historia, se han creado instituciones especializadas en el estudio y monitoreo de estos procesos con el fin de mitigar sus consecuencias. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN-UCR) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS-UCR) constituyen los actores clave y el pilar técnico-científico sobre el que se sustenta el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo (SNGR) en Costa Rica.
La normativa nacional costarricense, específicamente la Ley N.º 8488, Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, promulgada el 22 de noviembre de 2005, establece la Política de Gestión del Riesgo como un eje transversal fundamental en la labor del Estado. Esta ley articula de manera integral los instrumentos, los programas y la distribución de los recursos públicos necesarios para el desarrollo y mantenimiento de redes de monitoreo sismológico, vulcanológico y atmosférico, fundamentales para la vigilancia de estos riesgos en Costa Rica.
La intención de la ley es enfocarse en la prevención de riesgos ante la ocurrencia de eventos extremos (como inundaciones, deslizamientos de tierra, terremotos, erupciones volcánicas, entre otros), y, cuando sea necesario, en la atención eficaz de las emergencias desencadenadas por estos eventos. Esta legislación sitúa el SNGR dentro de un marco comprensivo para abordar los desafíos relacionados con los procesos naturales y la atención de emergencias en el país, reflejando así el compromiso de Costa Rica con una gestión proactiva y holística de la prevención ante desastres naturales, integrándose como una prioridad en la agenda nacional.
La Ley N.º 8488 establece claramente los lineamientos para su aplicación y cuenta con un Plan Nacional que funciona como instrumento estratégico para orientar a los actores del SNGR en su cumplimiento. Ambos instrumentos, con un horizonte de acción de largo plazo hasta 2030, están alineados con el marco de acción internacional de Sendai y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Por estos motivos, es fundamental considerar los siguientes aspectos que demuestran la importancia de las redes de monitoreo para el país.
Importancia de las instituciones de monitoreo geodinámico en Costa Rica:
Las redes instrumentales para el monitoreo de procesos geodinámicos y atmosféricos en Costa Rica, operadas por universidades e instituciones públicas especializadas, desempeñan un papel crucial en el estudio y la comprensión de la física y la geología de estos procesos naturales extremos y sus peligros asociados. El desarrollo de estas redes impacta de manera positiva en el bienestar de la vida humana y en un desarrollo socioeconómico sostenible en diversas regiones del país, permitiendo, por ejemplo, la protección de bienes, el mantenimiento de la infraestructura pública y el impulso de una economía creciente y segura. Estas redes de monitoreo geodinámico, únicas en su tipo y alcance dentro del territorio nacional, son fundamentales para la prevención y mitigación de los riesgos asociados con grandes terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos, huracanes, inundaciones y otros procesos naturales.
Redes actuales de monitoreo sismológico, vulcanológico y atmosférico en Costa Rica
Instituto Meteorológico Nacional:
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) fue creado el 7 de abril de 1888, mediante una publicación en el diario oficial La Gaceta, continuando así los esfuerzos por adquirir datos meteorológicos en el país desde mediados del siglo XIX. El primer director del IMN fue el científico suizo Dr. Henri Pittier, quien fue responsable de vincular al IMN con la Organización Meteorológica Internacional (actual Organización Meteorológica Mundial, OMM), al asumir la representación de Costa Rica en el Congreso Meteorológico de París en 1889. Este hecho es relevante, ya que el IMN es la entidad oficial en meteorología de Costa Rica y está adscrita a la OMM.
Desde su creación, el IMN ha contado con el apoyo de científicos y políticos visionarios, quienes han brindado las condiciones necesarias para que el Instituto construya de manera gradual una amplia red meteorológica, apoyada por observadores en diversas localidades del país que facilitan la recolección de datos.
Inicialmente, estos datos solo incluían mediciones de lluvia, pero hoy en día la lista de variables ha crecido significativamente, lo cual es fundamental para realizar un seguimiento adecuado de las condiciones atmosféricas en el país. Esto incluye el monitoreo de eventos extremos asociados a fenómenos atmosféricos que ocasionan una gran cantidad de impactos. Además, el IMN realiza pronósticos e investigaciones en áreas clave como seguridad alimentaria, seguridad energética, calidad del aire, variabilidad y cambio climáticos, entre otros.
Actualmente, el IMN cuenta con una red de estaciones meteorológicas divididas en dos grupos principales: 181 estaciones automáticas, que transmiten en tiempo real los datos obtenidos de diversas variables ambientales, y 63 estaciones mecánicas, que requieren de la ayuda de observadores para el envío de datos, así como visitas periódicas del personal encargado de brindar soporte y mantenimiento a la red para garantizar su adecuado funcionamiento. En la figura adjunta se muestra un mapa de esta red meteorológica.
Figura IMN1. Nómina de la Red Nacional de Estaciones Meteorológicas en el país. Los círculos azules muestran la localización de las estaciones automáticas y los círculos color magenta representan las estaciones mecánicas. Por otra parte, el IMN cuenta dentro de su red de observación y medición con dos radares y una estación terrena receptora de imágenes satelitales. En la figura IMN2 se observa una imagen del radar y otra de la estación terrena.
Estos dos instrumentos son vitales en el seguimiento diario que realiza el IMN a lo largo del año; sin embargo, es durante la estación lluviosa cuando su uso se intensifica. Es importante recalcar que, según un estudio de Mideplán realizado en 2019, las pérdidas totales por daños en zonas urbanas y rurales asociadas a eventos hidrometeorológicos ascienden al 73%, considerando los datos entre 1988 y 2018. Esta situación se repite anualmente, lo que nos obliga a mantener nuestras redes actualizadas y en óptimo funcionamiento para poder alertar a la población y a las instituciones gubernamentales sobre los escenarios que se prevén.
Aunado a lo anterior, debe mencionarse que, en la última década, la incidencia de fenómenos como los huracanes Otto, Nate, ETA, IOTA, Bonnie y Julia demuestra cómo la variabilidad y el cambio climáticos pueden influir significativamente en el comportamiento de estos sistemas en la región. Por ello, mantener una red robusta, con el soporte adecuado, es de suma importancia para el país, ya que la toma de decisiones en momentos oportunos es vital para aumentar la resiliencia de las personas y las instituciones que deben responder ante estos embates de la naturaleza.
Figura IMN2. Izquierda: radar meteorológico. Derecha: estación receptora de imágenes satelitales. El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica en la Universidad Nacional
El Ovsicori-UNA se rige por las normas de ética y excelencia académica de la Universidad Nacional, desarrollando una capacidad de liderazgo que le permite interactuar con actores nacionales e internacionales. Esto facilita la adopción de cambios necesarios para lograr un desarrollo humano y económico sostenible, en armonía con el medio ambiente.
El monitoreo de la actividad sísmica, volcánica y tectónica permite al país planificar y prepararse para mitigar los efectos negativos de eventos extraordinarios originados por procesos tectónicos. El Ovsicori-UNA es la institución encargada de llevar a cabo estas tres tareas de monitoreo.
La vigilancia volcánica se viene realizando en la Universidad Nacional desde finales de la década de 1970. El monitoreo sísmico sistemático comenzó en 1984 con una red sismológica telemétrica, y el control tectónico mediante redes geodésicas (inicialmente con GPS y luego GNSS) se implementó a partir de 1988. Fue de esta manera como el Ovsicori-UNA pudo documentar la actividad sísmica y mantener informada a la población durante las crisis sísmicas de 1990-1991 y el proceso de reactivación del volcán Turrialba, que comenzó a finales del siglo XX.
En reconocimiento al efectivo trabajo del Ovsicori-UNA con las instituciones nacionales de atención de emergencias y la población, y debido a que la instrumentación utilizada durante las dos últimas décadas del siglo XX, adquirida por donaciones internacionales, comenzaba a quedar obsoleta, la Asamblea Legislativa aprobó, a principios de este siglo, un financiamiento transitorio bajo la Ley de Emergencias para robustecer las redes de monitoreo.
Actualmente, el Ovsicori-UNA cuenta con la red de instrumentación geodinámica permanente más grande y moderna de toda América Latina, que incluye sistemas sísmicos, GNSS, estaciones para medir el flujo y la composición de gases, cámaras web e infrasonido (Figura OVS1). También dispone de un laboratorio de geoquímica y un laboratorio de petrología, en los cuales los académicos capacitan y enseñan a otras instituciones de vigilancia volcánica en América Latina sobre técnicas y métodos para medir la composición de gases volcánicos, los cuales actualmente se emplean en los laboratorios del Ovsicori-UNA.
Gracias a esta infraestructura, el observatorio se ha consolidado como uno de los más exitosos y prestigiosos a nivel mundial. Las redes instrumentales, formadas por más de 200 dispositivos, transmiten datos en tiempo real desde el campo hasta el Observatorio, permitiendo, por ejemplo, generar catálogos sísmicos mensuales con más de 1,000 sismos registrados en todo el territorio costarricense. A través de las estaciones GNSS y geoquímicas, se puede registrar y monitorear con gran detalle la evolución en tiempo real de la actividad volcánica de la cordillera volcánica de Guanacaste y de la cordillera volcánica Central. Esto permite anticipar posibles erupciones y alertar a las instituciones gubernamentales encargadas de la gestión de emergencias.
Además, el Ovsicori-UNA cuenta con instrumentos portátiles para una respuesta rápida ante eventos tectónicos y volcánicos. Por ejemplo, dispone de 100 estaciones sísmicas portátiles, conocidas como nodos sísmicos, que permiten el registro temporal de emergencias generadas por secuencias de réplicas, enjambres sísmicos, deslizamientos o erupciones volcánicas. El Observatorio también está equipado con instrumentos portátiles como cámaras infrarrojas, espectrómetros, analizadores de gases, equipos GNSS y drones, que permiten realizar mediciones ante cambios en la actividad volcánica.
Figura OVS1. Mapa mostrando la distribución espacial de la red de monitoreo geodinámico operada por el Ovsicori-UNA en todo Costa Rica para la vigilancia sísmica y volcánica. En el mapa, los triángulos de color azul representan estaciones sismológicas de banda ancha, los rombos de color amarillo y naranja corresponden con estaciones de GNSS. Los rombos de color verde muestran la ubicación de las estaciones para el muestreo geoquímico de los volcanes, mientras que los rombos blancos con anaranjado indican la ubicación de cámaras web. Toda la instrumentación se comunica en tiempo real con los servidores del Ovsicori-UNA.
Gracias al Fondo Nacional de Emergencias, el Ovsicori-UNA ha podido renovar completamente sus redes de monitoreo sísmico y volcánico, lo que le permite brindar información oportuna y confiable tanto a la población como a las instituciones del Estado. El nivel de ejecución ha sido tan alto que el Ovsicori-UNA está cerca de agotar los recursos transferidos como parte de ese financiamiento transitorio. Los instrumentos de las redes, así como los laboratorios y equipos de respuesta rápida, tienen una vida útil limitada y requieren mantenimiento constante.
Por lo tanto, es fundamental asegurar un financiamiento anual y permanente para garantizar la continuidad de la información crucial que proporcionan las redes de monitoreo a las autoridades y a las poblaciones vulnerables a desastres naturales. Todas las inversiones realizadas por el Ovsicori-UNA provienen de los fondos establecidos por la Ley de Emergencias y Gestión del Riesgo. Estas inversiones están sujetas a los procesos de control y transparencia de la Universidad Nacional, en concordancia con los controles propios de la administración pública. Como evidencia de ello, en la figura OVS2 se detalla la ejecución anual de estos recursos durante el período 2013-2023.
Figura OVS2. Montos económicos ejecutados para la expansión y mantenimiento de las redes de monitoreo geodinámico del Ovsicori-UNA desde 2013 hasta 2023. Los fondos descritos provienen del Transitorio de la Ley de Emergencias y Gestión del Riesgo.
Además de estos recursos, la Universidad Nacional ha asignado al Ovsicori un total de 29 plazas (15 académicas y 14 administrativas) para respaldar su labor sustantiva. En términos presupuestarios, la figura OVS3 presenta esta importante contrapartida, así como el estado de ejecución del aporte laboral y operativo de la UNA durante el período de 2013 a 2023.
Figura OVS3. Montos económicos anuales aportados por la Universidad Nacional desde 2013 y hasta 2023 como contrapartida salarial con fondos FEES para el mantenimiento de la acción sustantiva del Ovsicori-UNA.
Un aspecto importante que se discutió desde 2002 fue que los fondos transferidos al Ovsicori-UNA desde el Fondo Nacional de Emergencias, y posteriormente modificados en 2005 y 2011 en el Transitorio I de la Ley N.º 8488, deberían ser utilizados exclusivamente para la adquisición de instrumentación, materiales y herramientas necesarias para la construcción y mantenimiento de las estaciones. De esta manera, se garantizaba que estos recursos no fueran destinados a la contratación de personal ni a la participación del personal de Ovsicori-UNA, la UCR o el IMN en congresos o reuniones científicas.
Aportes directos del Ovsicori-UNA a la sociedad civil
Dentro de los logros y contribuciones directas del Ovsicori-UNA al pueblo de Costa Rica, utilizando los recursos del Transitorio de la Ley de Emergencias, se destaca la anticipación del terremoto de Nicoya, ocurrido el 5 de septiembre de 2012. A pesar de su gran magnitud de 7,6, no causó muertes directas, y el daño fue mínimo en comparación con sismos de menor magnitud en otros países. Esto se debió a la preparación de las instituciones, que pudieron responder a la información proporcionada sobre su inminente ocurrencia. En la actualidad, el Ovsicori-UNA
trabaja en la anticipación de otro terremoto, con magnitudes entre 7,2 y 7,4, en la península de Osa, que podría ocurrir en el futuro cercano.
Además, el seguimiento realizado sobre la actividad eruptiva del volcán Turrialba durante la segunda mitad de la década de 2010 permitió planificar adecuadamente en el Valle Central para mitigar los efectos de la caída de cenizas y brindó información oportuna a Aviación Civil para gestionar el cierre y la apertura del aeropuerto internacional Juan Santamaría. De forma concreta, el Ovsicori-UNA mantuvo informados al tráfico aéreo, la CNE, el Sinac y la población costarricense sobre todas las emisiones de ceniza, en un plazo de 10 minutos después de su ocurrencia durante la peor crisis volcánica nacional desde la erupción del Irazú en 1964. Es importante destacar que estas alertas son cruciales para la seguridad de los pasajeros y el costo de mantenimiento de los aviones. También, el Ovsicori-UNA alertó a la CNE y al Sinac con 6 horas de antelación sobre la erupción más energética del Turrialba, que destruyó la pared entre el cráter activo y el cráter central.
En el caso del volcán Poás, la gestión del Sinac en 2017 se basó en los datos de monitoreo del Ovsicori-UNA, permitiendo el cierre del parque nacional 18 horas antes de una erupción que destruyó varios equipos de vigilancia y causó daños al mirador de visitantes. Si esta erupción hubiera ocurrido con turistas presentes, probablemente habría habido víctimas. En 2019, el acceso a los visitantes se mantuvo abierto a pesar de las emisiones de ceniza, gracias a la vigilancia constante y el entendimiento detallado de los procesos volcánicos proporcionado por el Ovsicori-UNA. Lo mismo ocurrió en 2024, cuando el Ovsicori-UNA anticipó con éxito los escenarios de actividad en el Poás, alertando a la CNE y al Sinac con 4 meses de antelación, lo que permitió tomar decisiones informadas sobre la seguridad y las consideraciones económicas, manteniendo abierto el parque.
Un logro adicional fue el monitoreo del mega-deslizamiento en el Irazú, con meses de información precisa proporcionada por el Ovsicori-UNA, que permitió anticipar el colapso y tomar medidas para proteger las antenas de comunicación y el personal de mantenimiento. Cabe resaltar las múltiples alertas puntuales de eventos menores (como erupciones) para la seguridad del personal del Sinac y los visitantes, así como las frecuentes alertas a las autoridades de seguridad aérea sobre la presencia de gases y cenizas en la atmósfera. Durante operaciones de rescate en el Turrialba, el Ovsicori-UNA también intervino, en su mayoría fuera de horarios laborales y en días feriados, para prevenir pérdidas humanas y materiales que representarían millones de dólares. La prevención de la pérdida de vidas y estructuras, junto con los costos derivados de un cierre de parque nacional, son elementos clave que demuestran la importancia de la vigilancia constante.
En cuanto al más reciente logro, el Ovsicori-UNA ha puesto a disposición de la población un sistema de alerta temprana de terremotos, operando con la red sismológica digital y la transmisión de datos en tiempo real. A través de esta iniciativa, los usuarios de teléfonos celulares con sistema operativo Android™ o iOS™ pueden recibir alertas sobre terremotos inminentes, lo que les otorga hasta 30 segundos de aviso antes de que lleguen las ondas sísmicas causantes de los mayores daños. Para completar la red sismológica y asegurar una cobertura adecuada en todo el país, aún se requiere adquirir más instrumentos y construir nuevos sitios de monitoreo. Esto permitirá al Ovsicori-UNA y al país contar con vigilancia en tiempo real de todos los volcanes activos de Costa Rica (Rincón de la Vieja, Poás, Irazú y Turrialba), con estaciones sísmicas, geodésicas, analizadores de gases volcánicos y cámaras web. No obstante, es necesario densificar y extender estas redes a otros volcanes en función de su actividad. Es importante recalcar que los instrumentos y la infraestructura auxiliar de las redes de monitoreo están expuestos al ambiente y requieren ser reemplazados de acuerdo con su vida útil.
La red sismológica nacional:
La RSN tiene sus raíces en una alianza histórica y estratégica entre la UCR y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), a través del trabajo en conjunto desde la década de los 70 y por la vía de un convenio de cooperación científico y técnico que se mantiene vigente en la actualidad. A partir de esta alianza, se han optimizado los recursos de ambas instituciones para la vigilancia sísmica y volcánica del país. Su misión actual como Programa de Investigación de la UCR, es desarrollar conocimiento científico sobre la geodinámica interna de la Tierra mediante la instalación, operación y mantenimiento de instrumentación geofísica, con el objetivo de transferir este conocimiento a la sociedad costarricense a través de la docencia, la investigación y la acción social, aplicándolo en los planes de gestión del riesgo y atención de emergencias.
Uno de los mayores legados de la RSN es la investigación plasmada a través de artículos científicos. Tan sólo durante la última década, 111 publicaciones han sido divulgadas en revistas indexadas y revisadas por pares a nivel nacional e internacional. De estas 111 publicaciones, el 71% han sido encabezadas por los mismos investigadores asociados con la RSN y el 52% han sido publicadas en idioma inglés. Las temáticas de estas investigaciones han sido principalmente la sismología, la vulcanología, la neotectónica y la estructura interna de la Tierra y las zonas de subducción.
La RSN destaca particularmente por su excelencia en cuatro áreas. Primero, el estudio de las fallas activas. Al ser parte de la Escuela Centroamericana de Geología (ECG), el personal de la RSN posee el conocimiento y las herramientas precisas para el estudio de las más de 150 fallas activas que ha identificado en el país. Por eso, el conjunto RSN-ECG es la instancia con la mayor cantidad de publicaciones científicas sobre fallas activas a nivel nacional. Segundo, el estudio de los terremotos históricos de Costa Rica. Ninguna otra entidad a nivel nacional ha estudiado tantos terremotos antiguos como la RSN. A través de nuestros estudios,
se ha documentado las características y los efectos de la mayoría de los 69 terremotos destructivos que ha experimentado el país desde 1821. Tercero, la RSN es pionera en el monitoreo satelital de deformación activa, proporcionando información invaluable para una comprensión de la actividad geodinámica y facilitando decisiones informadas en la planificación de medidas de prevención. Cuarto, en el campo de la vulcanología, la RSN ha tenido un papel muy relevante en la generación de mapas de amenaza, el estudio de erupciones históricas y de la historia geológica de los volcanes.
Al ubicarse la RSN en una unidad académica universitaria con alrededor de un centenar de estudiantes activos, los datos recolectados por la red de instrumentos son aprovechados en las labores de docencia, investigación y acción social con una activa participación de estudiantes asistentes, que se entrenan en las bases de la sismología y la vulcanología. Este es un aspecto único de la RSN, ya que la instancia está entrelazada con la formación de los profesionales en ciencias geológicas en la misma casa de estudios. En particular, los estudiantes de la carrera de geología aprovechan los datos de la RSN en sus tesis de grado, prácticas geológicas, campañas geológicas, o como material de los cursos impartidos en la ECG, especialmente en los cursos de sismología, vulcanología y neotectónica. Adicionalmente, los datos también son usados por estudiantes de otras carreras de la UCR y de otras universidades nacionales o internacionales.
Otro aspecto para destacar es que el Programa de Investigación RSN posee el catálogo sísmico continuo más antiguo de Costa Rica, pues inicia desde 1975 y se mantiene hasta la actualidad, con más de 160 mil sismos. Este catálogo es de libre acceso y puede accederse en la página web de la RSN. Además, desde julio de 1976, se sostienen sin interrupciones publicaciones mensuales con el resumen de la sismicidad.
Con una red de estaciones sísmicas distribuidas estratégicamente en todo el país, la RSN ofrece datos en tiempo real esenciales para la respuesta inmediata ante
terremotos y para la investigación sismológica a largo plazo (ver Figura UCR 2). La modernización de la red, que ha pasado de 21 estaciones en 2007 a 180 en 2024, ha permitido un crecimiento que permite detectar cada vez más sismos, cada vez de menor magnitud, con mayor precisión. Entre 2007 y 2011, se registraron 4,748 sismos con 21 estaciones. Esta cifra se duplicó a 10,290 sismos entre 2011 y 2015 con 118 estaciones, y aumentó a 13,672 sismos entre 2015 y 2019 con 150 estaciones operativas.
En la última década, la RSN ha utilizado fondos provenientes de la Ley de Emergencias para adquirir tecnología avanzada, aplicándola en investigación, acción social y docencia desde la Escuela Centroamericana de Geología (ECG). Destacan los logros de expansión de la red de vigilancia sismológica, con la instalación de 180 instrumentos que abarcan todo el país, incluida la isla del Coco, y la incorporación de nuevos instrumentos de precisión en volcanes. Esto ha permitido captar señales previamente inmedibles, como la evolución eruptiva del volcán Turrialba, y monitorear activamente los volcanes Rincón de la Vieja y Poás.
La RSN, trabaja estrechamente con otras redes activas como las del ICE, el Ovsicori-UNA y el LIS-UCR, lo que ha garantizado una respuesta coordinada ante eventos sísmicos y volcánicos. En colaboración con el LIS-UCR, la RSN ha realizado el último estudio de Amenaza Sísmica publicado en diciembre de 2022. Además, la implementación de monitoreo satelital de deformación activa y la elaboración de mapas de amenaza volcánica han consolidado su posición como líder en la investigación y prevención sísmica y volcánica.
En resumen, la RSN es un pilar esencial en la seguridad y el conocimiento científico de Costa Rica, desempeñando un rol insustituible en la formación de profesionales, el estudio de las amenazas geológicas, la vigilancia sísmica y el monitoreo de deformación activa. Su dedicación y experiencia la convierten en un recurso invaluable para la protección de la vida y el patrimonio de los costarricenses.
Figura UCR2. Red de 180 estaciones de la RSN instalados estratégicamente a lo largo del país en colaboración con el ICE para el monitoreo sísmico y vulcanológico.
El Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS):
El Laboratorio de Ingeniería Sísmica de la Universidad de Costa Rica (LIS-UCR), único en su tipo en Centroamérica, complementa las redes de monitoreo con su enfoque especializado en el estudio de los efectos de los sismos sobre los suelos y las estructuras causados por el movimiento fuerte del suelo. Desde su creación en 1983, el LIS-UCR ha desarrollado proyectos de investigación orientados a mejorar el conocimiento sobre la interacción entre las estructuras construidas en Costa Rica y los sismos que pueden ocurrir en el país.
Los acelerógrafos son equipos que miden las ondas sísmicas en un rango de frecuencias y amplitudes distinto al de los sismómetros utilizados por las redes
sísmicas convencionales. La aceleración es un factor clave para predecir o estimar el posible daño a los bienes expuestos en una región. Con estos equipos, el LIS-UCR tiene la capacidad de generar informes sobre el potencial de daño de los sismos y los efectos que estos pueden tener sobre las estructuras.
Su red de acelerógrafos (ver Figura UCR 3) proporciona datos fundamentales para el diseño sismorresistente, así como para la ingeniería estructural y geotécnica. Actualmente, esta red cuenta con más de 140 estaciones de campo libre, 3 sensores de pozo y más de 15 edificios instrumentados, entre los cuales se incluye el Edificio Central de la Asamblea Legislativa, cuya instrumentación se completará próximamente. Todos estos equipos han sido adquiridos gracias a los recursos provenientes de la Ley No. 8488. El trabajo del LIS-UCR ha sido crucial para comprender cómo los diferentes tipos de suelo en Costa Rica afectan la propagación de las ondas sísmicas, información que resulta vital para la planificación urbana y el diseño de edificaciones seguras.
Figura UCR3. Mapa que muestra la distribución espacial de la red acelero-gráfica del LIS-UCR. Se identifica la rigidez del suelo superficial en cada estación de acuerdo con la clasificación empleada por el Código Sísmico de Costa Rica en su última versión. Las estaciones con color rojo representan las de mayor rigidez, similar a la roca, mientras que las de color verde representan las de menor rigidez.
Es conocido que la última capa de suelo en la superficie, que puede variar desde unos pocos metros hasta varios cientos de metros de profundidad, juega un papel crucial en la intensidad sísmica a nivel de la superficie. Este factor depende de las características geológicas específicas de cada región, por lo que es necesario realizar estudios locales para poder definirlo de manera precisa. El LIS-UCR ha desarrollado modelos de atenuación sísmica (el primero de ellos publicado en 1994) que buscan describir el comportamiento de la intensidad sísmica sobre la superficie. Estos modelos emplean los registros de aceleración del LIS-UCR para calibrarse y predecir el comportamiento sísmico futuro. Son un componente clave para realizar estudios de amenaza sísmica, los cuales se utilizan en las normas de diseño, como el Código Sísmico, para definir el sismo (o la intensidad sísmica) con el cual deben diseñarse los edificios y puentes, garantizando que posean un nivel de riesgo aceptable. Entre 2018 y 2022, el LIS-UCR, en colaboración con otras unidades de investigación como la RSN y el Lanamme-UCR, desarrolló el último estudio de amenaza sísmica publicado para Costa Rica. Este estudio fue el primero en utilizar los resultados del monitoreo continuo y las redes modernizadas con los recursos de la Ley No. 8488. Gracias a él, se lograron identificar necesidades de mejora en los sistemas de monitoreo y se determinaron áreas de investigación para perfeccionar estos estudios en el futuro.
Desde 2010, el LIS-UCR ha estado generando informes automáticos después de cada evento sísmico intenso, definidos como aquellos sismos percibidos por la población y con un potencial significativo de generar daño en las estructuras. Estos informes, que han evolucionado a lo largo de los años debido a mejoras en la capacidad computacional, la capacitación del personal y la investigación, resumen los efectos de los sismos según los registros de aceleración. Los informes presentan parámetros ingenieriles que permiten estimar la posibilidad de daños en estructuras de diferentes tipologías, alturas o calidades constructivas, además de ofrecer una evaluación del impacto potencial en las poblaciones cercanas al evento.
En 2019, se puso a disposición del público el sistema secundario de monitoreo del LIS-UCR, conocido como MAS-LIS. Este sistema, que indica en tiempo casi real (con un ajuste de unos segundos) la intensidad sísmica en cada una de las estaciones genera alertas cuando al menos tres estaciones activan un protocolo definido por los especialistas. Estas alertas indican la posibilidad de que la población perciba el sismo y, además, permiten conocer rápidamente el nivel máximo de intensidad del movimiento en las diferentes regiones del país. De esta manera, se puede conocer, a priori, el potencial destructivo del sismo sin necesidad de esperar los reportes de personas o unidades de socorro en cada localidad, lo que facilita priorizar las zonas donde se debe atender primero la emergencia.
Entre 2017 y 2020, se desarrolló un proyecto para determinar el modelo de exposición sísmica en el cantón central de San José, con el objetivo de definir los bienes expuestos a la amenaza sísmica. Este proyecto, combinado con los datos de los registros de aceleración, permite generar escenarios probables de daño en las estructuras, utilizando modelos probabilistas para predecir el comportamiento esperado ante el evento sísmico. Dentro de las líneas de investigación futura del LIS-UCR se incluye la ampliación de la zona de estudio, con la meta de cubrir más ciudades y centros poblacionales del país. Este tipo de estudios es fundamental para la definición de pérdidas futuras, estimaciones de muertes y otros factores derivados de los sismos.
Desafíos actuales y necesidad de financiamiento estable para las redes de monitoreo geodinámico
Dada la naturaleza específica de las funciones de cada una de las instituciones mencionadas anteriormente y su importancia para el desarrollo social, económico y ambiental, es crucial asegurar una fuente de financiamiento estable que permita la continuidad (mantenimiento y operación) de sus redes de monitoreo geodinámico y laboratorios. La instrumentación científica operada por estas instituciones tiene una vida útil limitada, lo que hace necesario realizar un mantenimiento preventivo adecuado y una constante actualización para mantenerse a la vanguardia tecnológica.
A pesar de su indiscutible importancia, estas instituciones han enfrentado históricamente desafíos significativos en términos de financiamiento. El ejemplo más reciente ocurrió en 2016, cuando la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) decidió unilateralmente dejar de transferir recursos del Fondo Nacional de Emergencias, interpretando erróneamente que el plazo del Transitorio I de la Ley N.º 8488 había expirado, sin considerar que la Ley N.º 8933 de 2011 extendía ese plazo por 12 años. En respuesta, la Universidad Nacional (UNA) emprendió una lucha para hacer valer la ley tal como estaba estipulada. Estos esfuerzos llevaron a la UNA a solicitar el criterio de la Procuraduría General de la República, que dictó a favor de la UNA, obligando a la CNE a continuar con las transferencias que por ley debían hacerse a la UNA, y de paso a la UCR y al IMN. A pesar de la obligación impuesta por la Procuraduría, la CNE incumplió ilegalmente durante varios años con las transferencias correspondientes. La UNA continuó presionando a diferentes niveles políticos para asegurar los fondos que legalmente le correspondían y que son esenciales para la operación del Ovsicori-UNA y otras redes de monitoreo.
Con la finalización del Transitorio I de la Ley N.º 8488, que permitía el financiamiento de las instituciones públicas mencionadas a través del Fondo Nacional de Emergencias, ya no existe un mecanismo de financiamiento estable. Si esta situación persiste, se interrumpirán las labores de monitoreo y estudio de las amenazas naturales a cargo del Ovsicori-UNA, el LIS, el IMN y la RSN, lo que repercutirá negativamente en la respuesta ante emergencias y en la coordinación con otras instituciones del Estado y gobiernos locales.
Esta situación es particularmente preocupante considerando el crecimiento de la población y la economía en todo el país, especialmente en zonas sísmicas y volcánicas, impulsado por el desarrollo del sector turístico.
Es fundamental destacar que la inversión en la prevención de desastres representa una de las decisiones más acertadas y costo-efectivas que un país puede implementar. Estudios globales han demostrado consistentemente que, por cada dólar invertido en prevención y preparación, se logran ahorros de entre 4 y 6 dólares en costos de respuesta y recuperación post-desastre. Esta relación costo-beneficio no solo convierte la prevención en una responsabilidad moral ineludible, sino también en una estrategia económicamente sensata. Los beneficios de esta inversión se extienden a varios sectores de la sociedad: las empresas aseguradoras disminuyen las reclamaciones por eventos catastróficos, la Comisión Nacional de Emergencias optimiza sus recursos y capacidad de respuesta, los parques nacionales mejoran su resiliencia ante eventos naturales, y la población disfruta de mayor seguridad y estabilidad. En resumen, la prevención de desastres se perfila como una inversión integral que fortalece el tejido socioeconómico del país en múltiples niveles. En el marco de la prevención y gestión del riesgo de desastres, se abordan diversas actividades relacionadas con la gestión prospectiva, correctiva y compensatoria del riesgo, todas cruciales para la reducción de los impactos derivados de las amenazas asociadas a la exposición y vulnerabilidad de los territorios. Las redes de monitoreo se vinculan principalmente con las dos primeras actividades señaladas en la siguiente lista, mientras que las restantes son responsabilidades de los gobiernos locales, legisladores o el Poder Ejecutivo, siempre basadas en los insumos generados por las dos actividades iniciales:
1- Monitoreo y alerta: la inversión en sistemas de monitoreo avanzados permite la detección de amenazas y la emisión de alertas oportunas. Esto puede marcar la diferencia entre una evacuación exitosa y una tragedia. Además, el estudio histórico del comportamiento de fenómenos naturales permite la generación y optimización de normas de diseño actualizadas, para las cuales el monitoreo a largo plazo es esencial.
2- Investigación científica: el estudio profundo de los fenómenos naturales y sus efectos sobre las estructuras civiles permite comprender mejor su comportamiento y mejorar la capacidad predictiva. Esto es fundamental para el desarrollo de estrategias de mitigación efectivas.
3- Planificación y ordenamiento territorial: el conocimiento detallado de las amenazas naturales facilita una mejor planificación urbana, evitando el desarrollo en zonas de alto riesgo.
4- Educación y concientización: programas educativos sobre los riesgos de fenómenos naturales empoderan a las comunidades para que tomen medidas de autoprotección y respondan adecuadamente en situaciones de emergencia.
5- Infraestructura resiliente: la inversión en infraestructura diseñada para resistir eventos naturales extremos reduce significativamente las pérdidas económicas y humanas.
6- Desarrollo de capacidades institucionales: fortalecer las instituciones encargadas de la gestión del riesgo mejora la coordinación y efectividad en la respuesta ante emergencias.
La inversión en estos aspectos no solo salva vidas y protege bienes materiales, sino que también contribuye al desarrollo sostenible del país. Una nación bien preparada para enfrentar amenazas naturales es más atractiva para la inversión, más estable económicamente y más capaz de garantizar el bienestar de sus ciudadanos a largo plazo. Concretamente, la inversión en prevención reduce los impactos negativos en áreas clave como:
7- Pérdida de vidas humanas: sin sistemas de monitoreo efectivos y educación adecuada sobre riesgos, aumenta drásticamente la probabilidad de que eventos naturales resulten en muertes. 8- Daños económicos masivos: las amenazas naturales pueden causar daños significativos a la infraestructura, la agricultura y la industria. Sin medidas de prevención adecuadas, estos daños pueden ser mucho más severos y costosos de reparar.
9- Interrupción de servicios esenciales: eventos naturales extremos pueden interrumpir servicios críticos como electricidad, agua potable y atención médica. La falta de preparación puede prolongar estas interrupciones, afectando severamente la calidad de vida de la población.
10- Impacto en sectores clave de la economía: sectores vitales como el turismo y la agricultura son particularmente vulnerables a las amenazas naturales. La falta de prevención puede resultar en pérdidas económicas a largo plazo en estos sectores.
11- Aumento de la vulnerabilidad social: las amenazas naturales afectan desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de la sociedad. La falta de inversión en prevención puede exacerbar las desigualdades sociales existentes.
12- Pérdida de competitividad internacional: un país percibido como vulnerable a desastres y mal preparado para enfrentarlos puede perder atractivo para inversiones extranjeras y turismo.
13- Sobrecarga de los sistemas de respuesta: sin medidas de prevención adecuadas, los sistemas de respuesta a emergencias pueden verse sobrepasados, comprometiendo su efectividad.
14- Degradación ambiental: los fenómenos naturales pueden causar daños significativos a ecosistemas frágiles. La falta de prevención puede resultar en daños ambientales a largo plazo, afectando la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
15- Inestabilidad política y social: los desastres mal gestionados pueden erosionar la confianza pública en las instituciones, llevando a inestabilidad política y social.
16- Pérdida de datos científicos cruciales: sin inversión en equipos de monitoreo modernos, se corre el riesgo de perder datos científicos invaluables, comprometiendo la capacidad de entender y predecir fenómenos naturales a largo plazo.
Por lo tanto, se considera fundamental apoyar el sistema nacional de redes de monitoreo constituido por los cuatro institutos: el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN-UCR) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS-UCR), que juntos representan el pilar técnico-científico sobre el cual se sustenta el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo (SNGR) en Costa Rica. Para ello, es esencial establecer una fuente de financiamiento permanente que permita a estas instituciones realizar sus labores. Se propone un impuesto del 0.60% sobre las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines de las aseguradoras en Costa Rica. Este gravamen se justifica por diversas razones:
17- Beneficio directo para la industria aseguradora: las aseguradoras se benefician significativamente de la reducción de riesgos y la prevención de amenazas gracias a los estudios proporcionados por estas instituciones. La información precisa sobre amenazas naturales facilita una mejor evaluación de riesgos, lo que se traduce en políticas de seguros más ajustadas y menor exposición a pérdidas catastróficas.
18- Principio de solidaridad: en un país expuesto a múltiples amenazas naturales, es fundamental que todos los sectores de la sociedad contribuyan a la gestión del riesgo. La industria aseguradora, por su rol en la sociedad, está en una posición privilegiada para aportar a este esfuerzo colectivo.
19- Inversión en prevención: invertir en prevención genera ahorros sustanciales frente a los costos de responder a emergencias. Este impuesto representa una inversión en la seguridad.
Sobre el destino de los fondos
Los recursos recaudados a través de este impuesto se destinarán exclusivamente a mantener la operación, el mantenimiento y la actualización de las redes instrumentales de monitoreo del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS) de la Universidad de Costa Rica. Estos fondos podrán utilizarse únicamente para la adquisición de bienes y servicios en las siguientes áreas:
1- Mantenimiento y adquisición de instrumentación científica y tecnológica: se destinarán recursos para la adquisición y mantenimiento de equipos de última generación para el monitoreo sísmico, volcánico y meteorológico. La modernización de estos equipos mejorará significativamente nuestra capacidad para detectar amenazas, estudiarlas de manera sistemática y procesar los datos a lo largo del tiempo.
2- Mantenimiento y mejora de los sistemas de alerta temprana: se invertirá en el mantenimiento y la mejora de los sistemas de alerta temprana, con el objetivo de garantizar la difusión expedita de la información a las autoridades y al público en general. Esto podría incluir el fortalecimiento de plataformas digitales de información en tiempo real y otros sistemas de alerta.
3- Equipamiento e insumos para fortalecer la investigación: se destinarán recursos a la adquisición de equipos e insumos para fortalecer la investigación en áreas relacionadas con el riesgo sísmico, volcánico y meteorológico, así como el impacto de estos fenómenos en las estructuras civiles, líneas vitales y la continuidad de servicios críticos, como hospitales y aeropuertos, entre otros.
Es importante destacar que la inversión en estos aspectos no solo mejorará la preparación del país para enfrentar futuras amenazas, sino que también generará beneficios continuos durante períodos de estabilidad. Por ejemplo, la mejora en los pronósticos meteorológicos beneficiará sectores como la agricultura y el turismo, mientras que los avances en el monitoreo sísmico y volcánico contribuirán a una planificación urbana más segura y sostenible.
Considerando la relación de inversión en prevención y el ahorro en mitigación de 1 a 4 mencionada anteriormente, podemos proyectar que por cada millón de dólares recaudados a través de este impuesto e invertidos en prevención, el país podría ahorrar hasta 4 millones de dólares en costos futuros relacionados con la respuesta a desastres, recuperación y reconstrucción.
Este ahorro no es solo económico, sino que también se traduce en vidas salvadas, medios de vida protegidos y una sociedad más resiliente ante los embates de la naturaleza. Por lo tanto, la inversión en prevención representa una apuesta por el futuro sostenible y seguro de Costa Rica.
Sobre el impacto esperado
La implementación de esta medida promete generar un impacto positivo y multifacético en la sociedad costarricense, abarcando diversos aspectos cruciales para el desarrollo y la seguridad del país.
En primer lugar, se espera un mantenimiento y una mejora significativa en la capacidad de monitoreo y alerta temprana. Con equipos de última generación y un personal altamente capacitado, será posible detectar y analizar con mayor precisión y rapidez los fenómenos naturales potencialmente peligrosos. Esto se traducirá en alertas más oportunas y precisas, otorgando a las autoridades y a la población un margen de tiempo más amplio para prepararse y responder adecuadamente ante posibles emergencias, así como una mejor evaluación de los efectos generados por el evento una vez ocurrido.
Paralelamente, el fortalecimiento de la investigación científica se verá beneficiado por la disponibilidad de instrumentación de alta precisión y la transmisión de datos en tiempo real. Esto permitirá profundizar en el estudio de los procesos geodinámicos y meteorológicos que afectan a Costa Rica, generando un conocimiento invaluable para la toma de decisiones informadas. Esta investigación no solo beneficiará al país, sino que también enriquecerá el acervo científico global sobre estos fenómenos.
La planificación urbana y el ordenamiento territorial se volverán más eficaces gracias a la información generada por estas instituciones especializadas. La identificación precisa de zonas de riesgo y el establecimiento de regulaciones de uso del suelo apropiadas conducirán a un desarrollo urbano más seguro y sostenible, reduciendo la vulnerabilidad de las comunidades ante amenazas naturales.
Además, la actualización de normativas de construcción, como el Código Sísmico y el Código de Cimentaciones de Costa Rica, se beneficiará de datos más completos y actualizados, así como del estudio del impacto de los fenómenos sísmicos en las estructuras civiles. Esto resultará en edificaciones más seguras, protegiendo vidas y reduciendo las pérdidas económicas en caso de eventos sísmicos.
La educación y preparación de la población se verán reforzadas mediante programas más amplios y efectivos sobre amenazas naturales y medidas de prevención. Una población mejor informada y preparada es inherentemente más resiliente ante desastres, capaz de participar activamente en la creación e implementación de estrategias para la reducción del riesgo y la adaptación, y de responder más eficazmente en situaciones de emergencia.
Los sectores económicos clave, como la agricultura, el turismo y la generación de energía, se beneficiarán de información más precisa sobre condiciones meteorológicas y climáticas. Esto les permitirá tomar decisiones más informadas, protegiendo sus actividades y aumentando su productividad.
La toma de decisiones, tanto en el sector público como en el privado, se verá mejorada gracias a información más precisa y oportuna relacionada con la gestión del riesgo. Esto facilitará una asignación más eficiente de recursos para la reducción del riesgo, la gobernanza del riesgo y una mejor preparación ante posibles emergencias.
A nivel internacional, Costa Rica podrá fortalecer su posición como líder regional en materia de gestión del riesgo y desarrollo sostenible, atrayendo mayor cooperación
internacional y posicionándose como un modelo a seguir en la región. Contar con ciudades menos vulnerables ante eventos naturales reducirá el impacto ambiental a mediano y largo plazo, ya que se requiere de menor intervención después de cada evento, lo que implica un menor uso de recursos naturales y una optimización de estos.
Se anticipa una reducción significativa en las pérdidas económicas causadas por eventos naturales, tanto en términos de daños directos a infraestructura y propiedades, como en pérdidas indirectas por interrupción de actividades económicas.
La protección de ecosistemas vulnerables se verá reforzada gracias a una mejor comprensión y gestión de los riesgos naturales, lo cual es particularmente importante para un país reconocido mundialmente por su biodiversidad, geodiversidad y compromiso con la conservación, como Costa Rica. El sector asegurador se beneficiará de una reducción en las reclamaciones por eventos catastróficos, lo que podría conducir a primas más asequibles y una mayor penetración de los seguros en la población, aumentando la resiliencia financiera del país ante desastres.
La inversión en equipos de monitoreo de última generación, que permitirá continuar con el monitoreo y la investigación científica, estimulará la innovación en geociencias, abriendo nuevas oportunidades de desarrollo tecnológico y económico para el país.
La salud pública se verá positivamente impactada al mejorar la capacidad de conocer y mitigar los efectos de eventos como sismos, deslizamientos, erupciones volcánicas o inundaciones. Esto reducirá la exposición de la población a riesgos y permitirá una mejor planificación de los servicios de salud en situaciones de emergencia.
El enfoque proactivo en la prevención del riesgo, que involucra a las comunidades en la creación de estrategias locales para la reducción del riesgo, la gestión ambiental y la adaptación al cambio climático, fortalecerá la cohesión social y la gobernanza del riesgo, creando una sociedad más resiliente y solidaria.
Esta iniciativa se alinea directamente con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, particularmente el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) y el ODS 13 (Acción por el clima), reforzando el compromiso de Costa Rica con la agenda global de desarrollo sostenible.
En resumen, la implementación de esta medida no solo fortalecerá la capacidad técnica y científica de Costa Rica para enfrentar las amenazas naturales, sino que también tendrá un impacto positivo en múltiples aspectos de la sociedad y la economía, y será sostenible en el tiempo. Además, permitirá a las instituciones, como actores activos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, cumplir con los objetivos establecidos en los planes y políticas establecidos por ley. La implementación de esta medida representa una inversión en la seguridad, el desarrollo sostenible y el bienestar futuro de todos los costarricenses.
Finalmente, resulta fundamental subrayar que la medición precisa y continua de datos reales a través del monitoreo es un pilar esencial en la gestión efectiva y preventiva del riesgo de desastres en Costa Rica. Esta actividad, realizada de manera única y especializada por instituciones como el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional (RSN-UCR) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS-UCR), constituye la base sobre la cual se construye todo el sistema de prevención y mitigación de desastres en el país.
Estas instituciones son las únicas en Costa Rica con la capacidad técnica, la experiencia acumulada y la infraestructura necesaria para vigilar de manera integral y continua los procesos naturales que afectan al país. El monitoreo permanente y preciso de estos procesos naturales proporciona un flujo continuo de datos invaluables para la detección temprana y comprensión de estos fenómenos, contribuyendo también al mantenimiento del registro histórico, al avance científico y al posicionamiento de nuestro país en la región.
Más allá de su utilidad inmediata, el monitoreo y la recopilación sistemática de datos geofísicos son la piedra angular para la generación de escenarios probabilísticos futuros. Estos escenarios son herramientas poderosas para la planificación a largo plazo y la toma de decisiones informadas en materia de gestión del riesgo.
La exclusividad de estas instituciones en la recopilación de datos en tiempo real subraya la importancia crítica de apoyar y fortalecer su labor. Sin el trabajo continuo de estas instituciones, Costa Rica carecería de la información fundamental necesaria para comprender y predecir los fenómenos naturales que la afectan. Esto no solo comprometería la capacidad del país para responder a emergencias, sino que también limitaría severamente su capacidad para planificar y desarrollar estrategias de mitigación a largo plazo.
La inversión en el mejoramiento y expansión de las capacidades de monitoreo de estas instituciones no solo mejora nuestra comprensión del presente, sino que también amplía nuestra capacidad de prepararnos para el futuro.
Corolario a lo expuesto, cabe señalar que la exclusividad y especificidad de estas redes de monitoreo en Costa Rica subrayan la necesidad crítica de su continuo apoyo y fortalecimiento. Estas redes representan la primera línea de defensa del país contra los impactos de fenómenos naturales y son esenciales para la construcción de una Costa Rica más resiliente y segura. La inversión en estas redes no es solo una medida de protección inmediata, sino una apuesta por el futuro sostenible y seguro del país.
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA DECRETA:
ADICIÓN DEL ARTÍCULO 46 TER A LA LEY NACIONAL DE EMERGENCIAS Y PREVENCIÓN DEL RIESGO, N.° 8488, PARA ESTABLECER UN FINANCIAMIENTO PERMANENTE A LAS REDES DE MONITOREO GEODINÁMICO Y METEOROLÓGICO
ARTÍCULO 1- Se adiciona el artículo 46 ter a la Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, N.º 8488, el cual quedará redactado de la siguiente manera:
Artículo 46 ter- Financiamiento permanente de las redes de monitoreo geodinámico y meteorológico
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori), la Red Sismológica Nacional (RSN), el Laboratorio de Ingeniería Sísmica de la Universidad de Costa Rica (LIS) y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) serán financiados de manera permanente con cero coma sesenta por ciento (0.60%) de todas las primas de seguros de vida, salud, incendios y líneas afines que se vendan en el país. El monto recaudado anualmente se distribuirá de la siguiente forma:
a) Un 35% de los fondos recaudados se destinará al Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) para la adquisición de equipos sísmicos y volcánicos necesarios para realizar las actividades de monitoreo en Costa Rica. En caso de existir algún remanente, estos fondos se destinarán al equipamiento y fortalecimiento de la investigación en amenazas sísmicas y volcánicas.
b) Un 25% de los fondos recaudados se destinará a la adquisición de equipos y al fortalecimiento de la Red Sismológica Nacional (RSN) de la Universidad de Costa Rica.
c) Un 15% de los fondos recaudados se destinará al Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS) de la Universidad de Costa Rica, para su fortalecimiento, la adquisición de equipos, así como para estudios e investigación en amenaza y riesgo sísmico.
d) Un 25% de los fondos recaudados será transferido al Instituto Meteorológico Nacional (IMN) para el equipamiento, la modernización y el fortalecimiento de su red de monitoreo meteorológico, asegurando que esté acorde con las necesidades del país.
El Ministerio de Hacienda será responsable de recaudar los fondos anualmente y transferir el monto recaudado durante el primer trimestre a las instituciones mencionadas: el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori), la Red Sismológica Nacional (RSN) y el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS), ambos de la Universidad de Costa Rica, y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Rige a partir de su publicación.
Rosaura Méndez Gamboa Diputada
NOTA: Este proyecto cumplió el trámite de revisión de errores formales, materiales e idiomáticos en el Departamento de Servicios Parlamentarios. (Fecha de subido al SIL: 09-12-2024)